DANIEL ASUAJE 21/10/2026 05:03 am La líder con mayor respaldo en las encuestas no está en la mesa de negociación. Las protestas se multiplican mientras la pobreza de ingresos retrocede. Los presos políticos disminuyen, pero siguen apareciendo casos nuevos. Nueve meses después de la captura de Nicolás Maduro, Venezuela ofrece indicadores que, leídos por separado, cuentan historias contradictorias.AtlasIntel (septiembre) da a María Corina Machado 52% de intención de voto frente a 19% de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, pero el diálogo en curso se planteó sin ella. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social contó 3.495 protestas en el primer semestre, 181% más que un año antes, mientras la ENCOVI registró para 2025 una caída de la pobreza de ingresos de 73,2% a 68,5%. Foro Penal pasó de 863 presos políticos a fines de 2025 a 322 el 5 de octubre. Y no hay fecha para las elecciones presidenciales.La teoría de juegos define un equilibrio de Nash como una situación en la que nadie mejora cambiando solo su propia jugada. Supone, sin embargo, que todos ven el mismo juego, y hoy no es así: chavismo, oposición, Washington e inversores petroleros valoran distinto los resultados y esperan cosas distintas de los demás. Sin un juego común, no hay equilibrio que un observador pueda señalar sin discusión.La fecha electoral es un problema de ventana. Muy pronto, el nuevo gobierno carga con el costo del ajuste; Marco Rubio ha advertido sobre el riesgo de que quien resulte elegido herede una catástrofe económica y social. Muy tarde, la presión sobre el gobierno interino se desgasta y la geopolítica puede cambiar. Chavismo y Washington, con metas opuestas a largo plazo, coinciden hoy en preferir esperar: uno para conservar el poder, el otro (es una inferencia) para estabilizar y conservar influencia. Las petroleras ya invierten (Chevron firmó contratos bajo la nueva ley), pero un proyecto de décadas depende de que el próximo gobierno respete lo firmado hoy.Hay además f
Fuente: El Universal — Ver nota original