Representantes de la Cámara Regional de Carga en Carabobo han denunciado irregularidades graves en las estaciones de servicio del estado, donde los conductores enfrentan esperas de hasta 72 horas para surtir combustible. Según Jonathan Durbel, presidente de la organización gremial, las estaciones de servicios están condicionando el pago únicamente en divisas o exigiendo precios superiores al precio oficial establecido de 0,50 dólares por litro, lo que representa una violación directa a la normativa vigente.
El impacto de estas prácticas se extiende a toda la cadena de distribución nacional, afectando la disponibilidad de combustible en diferentes regiones del país. Durbel explicó que los transportistas nacionales permanecen hasta tres días en colas para poder surtir, situación que desaparece únicamente cuando tienen acceso a divisas o cuando deciden pagar precios por encima de lo establecido por la ley. Esta realidad genera un colapso operacional que afecta múltiples sectores de la economía.
El retraso en el suministro de gasoil ha impactado particularmente a empresas que dependen de plantas eléctricas y generadores para mitigar los constantes cortes de luz que afectan al país. Según los transportistas, resulta prácticamente imposible abastecer combustible en bidones para estos equipos de emergencia, dado que existen restricciones para el traslado de carburantes en envases particulares. Durbel cuestionó esta situación preguntando cómo garantizar la operatividad de sectores que dependen de generadores si simultáneamente se prohíbe equiparlos en las estaciones de servicio.
La Cámara Regional de Carga ya formalizó la denuncia ante el Órgano Superior del Transporte y ha anunciado que no descarta acudir a instancias sancionatorias en los próximos días para exigir el cumplimiento de las tarifas legales y la fluidez en la distribución. Como medida alternativa, Durbel ha propuesto la creación de un salvoconducto especial que permita abastecer directamente los equipos de emergencia, facilitando así la continuidad operativa de las empresas afectadas por la crisis energética.
Fuente: El Universal — Ver nota original