Ramón Gordils Montes, embajador de Venezuela en Noruega hasta octubre de 2025, se ha convertido en figura central de una investigación judicial española sobre tráfico de influencias que involucra al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Su nombre aparece en el expediente del caso que lleva el juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional de España, donde se presume la existencia de una estructura organizada para comercializar acceso a funcionarios del gobierno español. Gordils, conocido en círculos políticos como 'Moncho', ha mantenido un perfil deliberadamente bajo durante su carrera en el régimen de Nicolás Maduro, a pesar de ocupar 33 cargos oficiales en la administración venezolana.
La conexión entre Gordils y el caso Zapatero surge de su rol como intermediario en gestiones políticas. El empresario venezolano Rodolfo Reyes Rojas, accionista de la aerolínea Plus Ultra, lo identificó como un potencial conector para acceder a influencias en el gobierno socialista de Pedro Sánchez. En marzo de 2020, durante la crisis provocada por la pandemia, Reyes Rojas le preguntó a Gordils si podían solicitar ayuda a Zapatero para obtener financiamiento público y ayudas para la aerolínea. La respuesta de Gordils, registrada en mensajes de WhatsApp, fue directa: 'Vayan recorriendo la ruta formal y yo busco cómo llegarle a ZP'.
Este episodio revela el modus operandi de Gordils como operador político del régimen madurista. Su capacidad para conectar demandas de sectores empresariales venezolanos con decisores políticos españoles demuestra una red de influencias que trascendía las fronteras nacionales. La agilidad con la que Gordils actuaba en estas gestiones contrasta con su histórica invisibilidad pública, característica que le permitió moverse en círculos de poder sin generar mayor escrutinio. Su abandono precipitado de Noruega en octubre de 2025, cuando Maduro ordenó cerrar la embajada tras el Nobel de Paz otorgado a María Corina Machado, marcó el inicio de su exposición mediática.
Ahora, la investigación española amenaza con romper el sigilo que siempre caracterizó a Gordils. Su nombre en los autos judiciales del caso Zapatero lo vincula directamente a un presunto esquema de tráfico de influencias que habría operado entre Caracas y Madrid. El juez Calama continúa investigando la estructura que presuntamente lideraba Zapatero para comercializar acceso político, en la cual Gordils parece haber jugado un rol estratégico como facilitador desde el lado venezolano. Esta investigación representa una amenaza seria para el anonimato que tanto cuidó durante su carrera en la administración Maduro.
Fuente: La Patilla — Ver nota original