Precios del Mundial en EE.UU. generan indignación: entradas de miles de dólares

El próximo Mundial, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México a partir del 12 de junio, ha generado una ola de indignación entre los aficionados estadounidenses por los altísimos precios de las entradas. La polémica ha alcanzado tal magnitud que el propio presidente Donald Trump ha reconocido públicamente que no pagaría más de 1.000 dólares por asistir a un partido, declaración que refleja el sentimiento generalizado de rechazo a estas tarifas sin precedentes en la historia de los Mundiales.

El escándalo se intensificó cuando se anunció que los trenes que conectan Nueva York con el estadio MetLife costarían 150 dólares durante el torneo, una tarifa que representa más de once veces el precio habitual de 12,9 dólares para este trayecto de quince kilómetros. Tras la indignación ciudadana, las autoridades rebajaron el precio a 105 dólares, pero sigue siendo casi nueve veces más costoso que lo normal. Esta situación ejemplifica el encarecimiento desproporcionado de todos los servicios relacionados con el evento.

Andrés Giuliani, responsable gubernamental del Mundial, defendió estos precios argumentando que responden a mecanismos de mercado natural y reflejan el entusiasmo global por el torneo. Giuliani rechazó cualquier control de precios, catalogando a la FIFA como una entidad privada, y ofreció a los aficionados sin recursos la alternativa de asistir a eventos gratuitos con transmisiones de los partidos. Según el funcionario, los altos precios demuestran lo "codiciado" que resulta celebrar el Mundial en Estados Unidos.

La FIFA ha enfrentado críticas internacionales por implementar precios dinámicos basados en algoritmos que ajustan las tarifas según la demanda. Para la final del 19 de julio en el MetLife, los precios oscilan entre 9.000 y 18.000 dólares, mientras que en Qatar 2022 una entrada similar costaba aproximadamente 1.600 dólares. Este aumento de más de 700 por ciento evidencia un cambio radical en la política de precios, aunque la situación varía considerablemente entre los tres países anfitriones del torneo.

Fuente: El Pais — Ver nota original

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