Monseñor Carlos Cabezas, obispo de la Diócesis de Ciudad Guayana, realizó su décima visita pastoral a la parroquia Nuestra Señora de Coromoto, oportunidad que aprovechó para reflexionar sobre la labor de la Iglesia en las comunidades y transmitir un mensaje de esperanza a las familias venezolanas. El prelado explicó que estas visitas pastorales, que tienen una duración de aproximadamente una semana, son parte fundamental de sus responsabilidades ministeriales para conocer de cerca la realidad de las instituciones, movimientos apostólicos y escuchar las preocupaciones tanto de los feligreses como de los párrocos. "Es un momento de sinodalidad, de caminar juntos: pueblo de Dios, pastor e Iglesia", afirmó el obispo durante la jornada, que coincidió con la festividad de San Félix de Cantalicio, figura de gran importancia histórica y religiosa en la región.
Ante la grave situación nacional caracterizada por la crisis política y social, monseñor Cabezas expresó su solidaridad con los hogares venezolanos severamente impactados por el fenómeno de la migración. El obispo señaló con preocupación que prácticamente el 95 por ciento de las familias venezolanas tienen a alguno de sus miembros viviendo en el exterior, lo que ha debilitado significativamente la estructura familiar. Este fenómeno de diáspora representa uno de los mayores desafíos que enfrenta la sociedad venezolana en la actualidad, dejando cicatrices profundas en el tejido social.
En un momento emotivo de su reflexión, monseñor Cabezas dedicó palabras de honor a la memoria de Carmen Teresa Navas, quien recientemente falleció tras años de incansable búsqueda por el paradero de su hijo desaparecido. Para la autoridad eclesiástica, la vida de esta madre venezolana dejó un testimonio imborrable de lucha y determinación. "Ahí está representado el coraje de la madre y de la familia venezolana, que lucha por lo que es suyo. A pesar de que su muerte es consecuencia de las tantas cosas negativas que afectan al país, su entrega nos anima a seguir adelante", expresó el obispo con evidente emoción.
Finalizando su mensaje, monseñor Cabezas hizo un llamado a los ciudadanos venezolanos a mantener viva la fe y el valor en medio de las adversidades, instándolos a no desfallecer en la búsqueda de la reconstrucción nacional. El obispo enfatizó que el ejemplo de Carmen Teresa Navas y de tantas otras madres venezolanas que luchan por sus familias debe servir como inspiración para continuar trabajando por la Venezuela que el país merece, demostrando que es posible mantener la esperanza incluso en los momentos más oscuros.
Fuente: La Patilla — Ver nota original