Naiara Galarraga GortázarSão Paulo – 04 jun 2026 – 06:00CESTCompartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en TwitterDesplegar Redes SocialesIr a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir:WhatsappFacebookTwitterBlueskyLinkedinCopiar enlaceDesde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, la relación de Brasil con Estados Unidos oscila como una montaña rusa. Mejora lentamente y con mucho esfuerzo de la diplomacia brasileña y en cualquier momento empeora a toda velocidad con un nuevo golpe propinado por Washington. “No podemos aceptar el tratamiento de Estados Unidos a Brasil esta semana”, proclamó este miércoles el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en una reunión con su gabinete ministerial en Brasilia. Lula se refería a la amenaza de la Administración Trump de imponer nuevos aranceles días después de que EE UU designara dos bandas criminales brasileñas como terroristas. El mandatario izquierdista se ha envuelto de nuevo en la bandera y acusa a los Bolsonaro de ser unos traidores a la patria por instigar la injerencia trumpista.Lula ya se ha puesto en marcha para responder a Trump con la misma receta que usó el año pasado: negociación diplomática. “Voy a mandar otra carta al presidente Trump (…) Están induciendo al mundo a una violencia innecesaria”, dijo ante sus ministros. También reveló que había descartado participar en el G7, en París, a mediados de junio, pero que ahora ha decidido asistir. La cumbre le daría la ocasión de explicarle a Trump en persona la postura de Brasil, es decir, que el nuevo tarifazo estadounidense se apoya en premisas falsas.Washington anunció el martes que sopesa castigar a Brasil con un arancel del 25% por competencia desleal y este miércoles le ha incluido en un paquete de muchos otros países a los que quiere castigar por usar trabajo forzado.Y si Washington rechaza negociar, Brasilia no se quedará de brazos cruzados, advirtió el veterano político brasileño: “Tienen derecho a no querer negociar. Ahora bien, no nos vamos a
Fuente: El Pais — Ver nota original