Lapatilla julio 21 2026, 7:53 amPosteado en: Destacados, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Edificios afectados por los terremotos en La Guaira, el 28 de junio. Chelo Camacho El último rastro de Félix Tovar, de 70 años, está en una compra que hizo con su tarjeta de débito en la panadería La Almendrina, en Playa Grande, a las 5:31 de la tarde del 24 de junio, media hora antes de que dos terremotos sacudieran La Guaira y Caracas. La geolocalización de su teléfono lo ubica por última vez en la acera de enfrente al negocio donde podía haberse estado tomando un café y meditando un rato. Estaría en los alrededores de la entrada del enorme Hotel Marriot que, como la panadería, quedó colapsada tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que han profundizado la crisis humanitaria en Venezuela. Por Florantonia Singer | EL PAÍS Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Todavía no ha pasado un mes de las sacudidas y la cifra de fallecidos por los terremotos en Venezuela ya ha alcanzado las 5.278 personas, de acuerdo con el balance oficial del lunes. El desastre mueve a cientos de familias no solo a buscar bajo los escombros sino también cualquier rastro de seres queridos que se perdieron durante las horas críticas de los sismos, marcadas por una respuesta descoordinada y tardía de parte de las autoridades. La familia de Félix lo ha buscado una y otra vez en las morgues, en las listas de hospitales, bajo los escombros de la panadería, sin encontrarlo. Hace unos días hicieron la denuncia formal ante la policía judicial como desaparecido, una categoría que el chavismo no ha querido informar pero que convoca a miles de venezolanos que no tienen certezas de que sus familiares realmente estén bajo las toneladas de escombros que todavía falta por mover o que se hayan desparecido en el caos tras los sismos, que ha han dejado reportes de cadáveres extraviados y también de personas rescatadas con vida y enviadas a hospitales que luego desaparecen. “Hay cosas que están fuera de manos de uno, hay cosas que hay que esperar”, dice su hija Elibel Tovar, que tuvo que regresar a Venezuela desde Chile para buscar a su padre. Más de 20 días de búsqueda frenética no han logrado desenmarañar la mayor interrogante que tienen en este momento. No han podido tener acceso a las cámaras del hotel para confirmar si realmente su padre se pudo haber refugiado allí. Esperan que con la investigación policial abierta esta diligencia pueda concretarse. “Ese hotel puede ser pérdida total, no han movido nada hasta ahora”, dice Tovar. “Nos dijeron que cuando muevan los escombros se darán cuenta si había personas debajo”. Félix tenía poco más de dos meses en el país por su trabajo en logística y transporte. Se movía entre Venezuela y Brasil. Pero crecieron y vivieron en La Guaira, aunque ya no tenían casi nada allí. Félix se estaba alojando en la posada Villa del Carmen, que quedó en pie tras los sismos, a dos cuadras de donde se cree estaba él. Su hija Elibel tenía más de una década sin volver al lugar donde vivió hasta los 15 años, donde sobrevivieron al deslave de 1999. “La gente debería propiciar la denuncia ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas para que sea un caso real y se haga una investigación”, insiste Elibel. Ella ha revisado las listas de todos los hospitales y clínicas, no ha podido recorrer piso por piso para ver si Félix está en el alguna cama inconsciente o desorientado. También entregó una placa dental de su padre, para facilitar la identificación por este método. “Es muy difícil esto, n
Fuente: La Patilla — Ver nota original