Javier Ochoa: La Inteligencia artificial no reconstruirá a Venezuela. Pero puede acelerarla

Javier Ochoa: La Inteligencia artificial no reconstruirá a Venezuela. Pero puede acelerarla

Lapatilla julio 24 2026, 6:47 amPosteado en:  OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn En el artículo anterior, argumenté que la energía podría ser el fundamento más importante para la reconstrucción de Venezuela. Una energía confiable y asequible habilita la manufactura, la agricultura, la minería, la logística, el turismo y muchas de las industrias que podrían definir el futuro del país. Mientras más estudiaba el ecosistema energético del país, más me daba cuenta de que reconstruir a Venezuela no se trata de encontrar una “bala de plata”. Se trata de crear las condiciones que permitan que muchas industrias distintas crezcan juntas. Pero si la energía es el fundamento, ¿qué se convierte en el acelerador? Para mí, la respuesta es la inteligencia artificial. Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos He pasado buena parte de la última década ayudando a grandes organizaciones a adoptar la computación en la nube, plataformas de datos y, más recientemente, inteligencia artificial. Durante ese tiempo, he visto a la IA evolucionar de un tema de investigación a algo que está empezando a transformar casi todas las industrias. Lo que más me ha sorprendido no es que la IA esté reemplazando personas, sino que las está haciendo significativamente más productivas. Las organizaciones que generan más valor no son necesariamente las que tienen los equipos de IA más grandes. Son las que encuentran formas prácticas de usar la IA para mejorar la toma de decisiones, automatizar trabajo repetitivo, reducir costos y ayudar a sus empleados a enfocarse en problemas de mayor valor. Esa distinción importa porque la IA no es una industria en el sentido tradicional. No compite con la salud, la energía, la educación, la agricultura o la manufactura. Las mejora a todas. En muchos sentidos, la IA se está convirtiendo en una capacidad horizontal, similar a la electricidad o el internet. Los países que aprendan a aplicarla de manera amplia probablemente verán ganancias en toda su economía, no solo en un sector específico. Por eso no creo que Venezuela deba preguntarse: “¿Cómo construimos una industria de IA?” Creo que deberíamos preguntarnos: “¿Cómo puede la IA hacer más competitivas las fortalezas que Venezuela ya tiene?” La energía es quizás el ejemplo más claro. En mi artículo anterior, escribí sobre la combinación única que tiene Venezuela de petróleo, gas natural, energía hidroeléctrica, solar y eólica. Las empresas de energía modernas dependen cada vez más de la IA para optimizar cada parte de sus operaciones. Los modelos de aprendizaje automático predicen fallas de equipos antes de que ocurran. Los sistemas de visión por computadora inspeccionan oleoductos, subestaciones y líneas de transmisión usando drones. Los modelos meteorológicos optimizan la producción de energía renovable. La IA ayuda a balancear las redes eléctricas, pronosticar la demanda, reducir el tiempo de inactividad y mejorar la planificación de mantenimiento. Habiendo trabajado con NextEra Energy, vi de primera mano cómo la tecnología se ha vuelto central para operar una empresa de energía moderna. El futuro de la energía no se trata simplemente de construir más infraestructura. Se trata de operar esa infraestructura de manera más inteligente. El mismo patrón aparece en la agricultura. Venezuela tiene millones de hectáreas de tierra fértil y un clima capaz de sostener producción durante todo el año. La IA puede ayudar a los agricultores a monitorear la salud de los cultivos usando imágenes satelitales, optimizar el riego, predecir patrones climáticos, detectar plagas antes d

Fuente: La Patilla — Ver nota original

Related Articles

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore