El ejército israelí afirmó este martes haber eliminado a más de 350 combatientes de Hezbollah y atacado más de 1.100 objetivos militares en el sur del Líbano desde el inicio del alto el fuego el 17 de abril. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) defendieron sus operaciones como acciones necesarias para hacer cumplir la tregua vigente, señalando que entre los objetivos atacados figuran estructuras militares, depósitos de armas y lanzamisiles listos para disparar. Sin embargo, el mismo día un bombardeo israelí causó la muerte de seis personas en una vivienda en Kfar Dounin, en el sur del país.
De acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, 380 personas, entre ellas 22 niños y 39 mujeres, han muerto en ataques israelíes desde que entró en vigor el alto el fuego. La cifra se suma a un total de aproximadamente 2.900 muertos desde el inicio del conflicto el 2 de marzo, con un balance actualizado a 2.869 fallecidos según el último reporte del ministerio.
En respuesta a las operaciones israelíes, el líder de Hezbollah, Naim Qassem, advirtió este martes que sus combatientes convertirán el campo de batalla en "un infierno" para las fuerzas israelíes. Qassem rechazó de plano cualquier negociación sobre las armas del grupo, afirmando que "nadie fuera del Líbano tiene nada que ver con las armas, la resistencia", y calificó esto como un asunto interno libanés completamente ajeno a las negociaciones con Israel.
Qassem instó además a retirarse de las "negociaciones directas", asegurando que representan "ganancias puras para Israel y concesiones gratuitas de las autoridades libanesas". El líder reafirmó el compromiso de su organización: "No nos rendiremos y seguiremos defendiendo al Líbano y a su pueblo, por mucho tiempo que lleve y por grandes que sean los sacrificios". Una tercera ronda de conversaciones entre representantes libaneses e israelíes está prevista para el jueves y viernes en Washington.
Fuente: Infobae — Ver nota original