Inteligencia artificial: ¿oportunidad para Venezuela?, por Leopoldo Martínez Nucete Opinión TalCual noviembre 1, 2026 La capacitación debe alcanzar a la economía informal y a los trabajadores mayores. American Express anunció hace una semana la eliminación de unos 3.500 puestos de trabajo, cerca del 5 % de su plantilla mundial. Lo significativo es que la empresa crece en ingresos y rentabilidad: no es una reestructuración por crisis, sino una decisión que sus directivos vinculan, entre otros objetivos, con la preparación para aprovechar la inteligencia artificial. Otras grandes corporaciones hacen lo mismo: aunque no todos los recortes se deben a esta tecnología, es evidente que ya transforma estructuras organizativas y modelos de negocio. El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial estima que, para 2030, los cambios tecnológicos, económicos y demográficos podrían desplazar unos 92 millones de empleos y generar 170 millones de nuevas oportunidades. McKinsey Global Institute calculó en septiembre de 2026 que, en la próxima década, unos 11 millones de trabajadores estadounidenses podrían necesitar cambiar de ocupación, sobre todo en servicios administrativos, atención al cliente, comercio minorista y operaciones financieras rutinarias. Estas cifras no equivalen a desempleo neto: surgirán nuevas ocupaciones y aumentará la productividad. Pero los nuevos empleos no aparecerán necesariamente en los mismos sectores, lugares o momentos que los perdidos, ni estarán al alcance automático de los desplazados. Ese es uno de los mayores desafíos de una revolución comparable a la industrialización, la electrificación o internet, con una diferencia: las anteriores sustituyeron sobre todo esfuerzo físico o tareas rutinarias, mientras que la inteligencia artificial ya realiza tareas intelectuales propias de profesionales altamente capacitados. La pregunta es cómo participarán de esta transformación las economías emergentes. Para Venezuela, que debe reconstruir su economí
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