Un tribunal federal de Estados Unidos condenó este viernes a cuatro hombres residentes en el sur de Florida por conspirar en el asesinato del expresidente haitiano Jovenel Moïse, ocurrido el 7 de julio de 2021. Los acusados fueron hallados culpables de múltiples cargos que incluyen conspiración para matar a una persona fuera de Estados Unidos y violación de la Ley de Neutralidad. Todos ellos estaban vinculados a una empresa de seguridad privada con sede en Miami llamada Counter Terrorism Unit Federal Academy.
Los cuatro condenados son Antonio «Tony» Intriago, venezolano-estadounidense y propietario de la firma de seguridad; Arcángel Pretel, colombiano; Walter Veintemilla, ecuatoriano-estadounidense identificado como financista del operativo; y James Solages, haitiano-estadounidense. Intriago, expolicia venezolano que emigró a Estados Unidos hace más de 15 años, fue arrestado en febrero de 2023 junto con los demás implicados. El juicio federal concluyó con veredictos condenatorios para todos los acusados, quienes enfrentan posibles sentencias de cadena perpetua.
Según la fiscalía, la compañía de seguridad de Intriago reclutó a más de veinte exmilitares colombianos que formaron el comando responsable del ataque contra la residencia del mandatario en Puerto Príncipe. Los mercenarios fueron contratados bajo la fachada de un contrato de seguridad privada, pero finalmente participaron en el magnicidio que dejó herida a la esposa de Moïse. La operación reveló cómo una empresa ubicada en Miami coordinó y financió un asesinato político en el extranjero con precisión militar.
El caso expone la red de contratistas de seguridad privados en el sur de Florida que se convirtió en un centro de planificación y financiamiento para operaciones ilícitas en el extranjero. El asesinato del expresidente haitiano sumió al país caribeño en una profunda crisis política que se agravó con el fortalecimiento de poderosas bandas que actúan como autoridades de facto en gran parte de Puerto Príncipe. Esta condena marca un hito importante en la investigación internacional sobre el magnicidio que conmocionó a la región.
Fuente: Efecto Cocuyo — Ver nota original