Carlos Giuliani, padre del abogado penalista argentino Germán Giuliani, falleció el viernes 8 de mayo sin poder cumplir su último deseo: abrazar a su hijo en libertad. El deceso ocurre mientras el letrado permanece encarcelado en Venezuela desde hace más de 11 meses, a pesar de contar con una boleta de excarcelación emitida en febrero. Virginia Rivero, esposa del detenido, informó públicamente sobre la muerte de su suegro e hizo un llamado a las autoridades chavistas para que permitan un "gesto mínimo de humanidad": autorizar a Germán a viajar a Argentina para asistir al funeral y despedir a su progenitor.
Germán Giuliani fue detenido en mayo de 2025 durante un viaje laboral a Venezuela. Su caso se ha caracterizado por denuncias de desaparición forzada inicial, torturas y graves violaciones a los derechos humanos. A pesar de las medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el régimen venezolano ha ignorado sistemáticamente estas disposiciones internacionales. Actualmente, es el último ciudadano argentino que permanece tras las rejas en Venezuela, después de la liberación reciente de otros compatriotas.
Organizaciones de derechos humanos como Un Mundo Sin Mordaza han calificado la prolongación de su detención, aun cuando existe orden de libertad, como un "secuestro" y una forma de tortura psicológica contra él y su familia. La organización condenó el "ensañamiento" del régimen y exigió su inmediata liberación por razones humanitarias. El fallecimiento del padre sin poder reunirse con su hijo ha intensificado las críticas internacionales sobre la situación de los presos políticos en Venezuela.
Este trágico desenlace se enmarca en un contexto más amplio de represión política en Venezuela, donde familiares y organismos internacionales reclaman transparencia en las excarcelaciones anunciadas por el gobierno y el cese de la persecución sistemática por motivos políticos. La muerte de Carlos Giuliani sin lograr reencontrarse con su hijo representa un símbolo de las consecuencias humanitarias derivadas de la detención prolongada de opositores y profesionales en el país caribeño.
Fuente: Efecto Cocuyo — Ver nota original