Lapatilla julio 09 2026, 7:16 amPosteado en: Destacados, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Un sacerdote y unas monjas bendecían los escombros de un edificio derrumbado en Catia La Mar el martes. URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ Dos semanas después de que dos terremotos sacudieran Venezuela, la gente sigue escarbando con sus propias manos entre las enormes columnas de hormigón que aplastaron a sus familiares. Algunos han montado tiendas improvisadas sobre las casas derrumbadas para poder seguir excavando, aparentemente acostumbrados al olor de los cadáveres en descomposición, algunos de ellos parcialmente al descubierto. Por NY Times Pero, en los últimos días, el objetivo ha cambiado. “Aquí no hay supervivientes”, dijo Víctor José Calderón Castillo, quien contó que perdió a unos 20 familiares en los terremotos. Estaba sentado sobre los restos de un edificio donde creía que aún había tres personas enterradas. “Estamos buscando cadáveres”, dijo. La ardua búsqueda entre montañas de escombros, tras los terremotos consecutivos que arrasaron edificios residenciales enteros a lo largo de la costa norte de Venezuela —la mayoría en el estado de La Guaira—, nunca se ha detenido. El gobierno ha confirmado casi 3700 muertos, pero la magnitud de la destrucción y la falta de equipos para retirar los escombros hacen que aún no se conozca el paradero de miles de personas. Así que, aunque en las búsquedas desesperadas de los primeros días fueron frecuentes los rescates milagrosos, con cada día que pasa, un paisaje infernal con un número desconocido de cadáveres aplastados se está convirtiendo en una realidad cotidiana. Muchos equipos internacionales de búsqueda y rescate se han marchado, pero un gran número de familiares siguen en los lugares derruidos. Después de quejarse de que el gobierno no hizo casi nada para ayudarlos a rescatar a sus familiares en las primeras horas, que eran cruciales, ahora temen que las autoridades derriben los edificios dañados y retiren los escombros sin tener en cuenta los cadáveres. Así que esa misma determinación frenética que impulsó la búsqueda de supervivientes por parte de los familiares se ha convertido en la tarea de sacar a los fallecidos. Sobrevivientes y voluntarios transportaban cadáveres encontrados entre los escombros en Caraballeda, Venezuela, el lunes. Breykel Rosas, a la izquierda, con una funda de almohada que, según él, contenía los huesos de un familiar de 11 años en Caraballeda. Sentado sobre los escombros de un edificio destruido en La Guaira, Breykel Rosas, de 27 años, estaba recogiendo huesos que creía que pertenecían al primo de su sobrina, un niño de 11 años. Los guardó en una funda de almohada de algodón azul claro y luego empezó a golpear una enorme columna de hormigón con un mazo. Seguía buscando a su sobrina de 5 años, que también vivía en el edificio. El miércoles habría cumplido 6 años. A su lado estaba Orange Castillo, de 23 años, un hombre alto y fornido que sostenía el viejo osito de peluche de su hermano. “Aquí está mi hermanito”, dijo, señalando la maraña de escombros sobre la que se encontraba y donde creía que su hermano de 18 años estaba atrapado. A unos metros de distancia, un grupo de jóvenes bajaba por entre los escombros cargando una bolsa mortuoria blanca que contenía dos cadáveres. Poco después les siguió otro grupo de hombres con otra bolsa mortuoria para dos personas. A lo largo del paseo marítimo de La Guaira, en cada montón de escombros o edificio parcialmente destruido, había grupos de
Fuente: La Patilla — Ver nota original