Las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán llevan un mes estancadas. El presidente Trump rechazó el domingo las demandas más recientes de Irán como "totalmente inaceptables". Según el organismo estatal de radiodifusión de Irán, los líderes del país exigían que Estados Unidos pagara reparaciones de guerra, levantara las sanciones y, crucialmente, reconociera la soberanía de Irán sobre el Estrecho de Ormuz.
El control de Irán sobre el estrecho y el bloqueo estadounidense generan dolor económico global. Sin embargo, los barcos que ocasionalmente logran atravesarlo, como el yate de un oligarca ruso, dos cruceros alemanes y ocasionales buques de gas natural licuado, se han convertido en objeto de fascinación internacional. El interrogante que surge es cómo logran estos buques eludir los controles y qué criterios determinan quién puede pasar y por qué.
Para un paso estratégico tan estrecho y crítico para el comercio mundial, resulta sorprendente lo difícil que es comprender completamente qué está sucediendo en esta zona. Los reporteros de negocios del diario investigan cómo el Estrecho de Ormuz revela los aspectos más oscuros del mundo del transporte marítimo internacional.
La semana pasada, un buque cisterna de crudo llegó a Corea del Sur después de atravesar el Estrecho de Ormuz con su rastreador de ubicación desactivado, ilustrando la sofisticación de las tácticas empleadas para eludir la vigilancia internacional en esta región vital para el comercio global.
Fuente: NYT — Ver nota original