Diosdado Cabello volvió a exponer públicamente las profundas tensiones que atraviesan al régimen chavista, al admitir durante un acto en Mariche que él y Jorge Rodríguez han tenido que contener a Delcy Rodríguez en medio de una crisis política interna sin precedentes. El dirigente chavista realizó esta confesión frente a simpatizantes, revelando que la actual mandamás del régimen enfrenta fuertes presiones y desgaste dentro de la cúpula gobernante. Con un lenguaje particularmente revelador, Cabello señaló: "La gente no se imagina lo que ha pasado. Y Jorge y yo detrás de ella, para que no mande un gentío pal' carajo", una frase que dejó al descubierto el nivel de fricción existente en las más altas esferas del poder.
Posteriormente, Cabello intentó suavizar sus palabras afirmando que tanto él como Jorge Rodríguez continúan "ayudando" a Delcy porque "ella está al frente". Sin embargo, sus declaraciones contrastan fuertemente con las crecientes acusaciones internas que pesan sobre la actual mandamás del régimen, relacionadas principalmente con el acercamiento con Estados Unidos, la entrega del empresario Alex Saab y los recientes cambios implementados dentro del aparato estatal. Estas medidas han generado profundo descontento entre sectores duros del chavismo que las perciben como traiciones a los principios revolucionarios.
En un esfuerzo por contener la fractura interna, Cabello cuestionó directamente el origen de las acusaciones contra Delcy. "¿Cuál es el objetivo de acusar a Delcy de traidora? Dividir la Revolución Bolivariana", preguntó retóricamente, instando al oficialismo a mantener la unidad. El dirigente chavista enfatizó que la fortaleza del régimen depende de presentarse como un bloque monolítico ante sus adversarios, y advirtió sobre los peligros que representa cualquier muestra de división interna.
Cabello desarrolló su advertencia explicando las consecuencias políticas de una fractura abierta en el régimen. "Mientras ellos nos vean a nosotros como un bloque, lo pensarán. Si nos ven divididos y en pedacitos, nos van comiendo de a poquito. Nos van tragando y van comprando gente, y esa gente normalmente termina sumándose a las filas" de la oposición, señaló. Estas declaraciones reflejan la vulnerabilidad actual del chavismo y subrayan cómo el régimen lucha por mantener su cohesión en medio de profundos desacuerdos sobre el rumbo político y las alianzas internacionales.
Fuente: La Patilla — Ver nota original