La historia política de Venezuela tiende a repetirse. Hace 22 años, Hugo Chávez impulsó una reforma a la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia para ampliar el número de magistrados de 20 a 32, consolidando el control chavista de la institución. Aunque en 2022 se redujo nuevamente a 20 integrantes, la presidenta encargada Delcy Rodríguez promueve ahora una modificación para volver a los 32 magistrados, replicando la estrategia de blindaje del poder que caracterizó al difunto comandante.
El antecedente más emblemático de esta táctica se remonta a abril de 2002, cuando Chávez fue víctima de un golpe de Estado que lo sacó del poder por 48 horas. Al regresar, el Tribunal Supremo dictaminó que los hechos constituían un "vacío de poder" en lugar de una rebelión, exonerando a los militares involucrados. Esta decisión enfureció a Chávez, quien calificó a los 11 magistrados disidentes como "inmorales". Influenciado por su mentor Luis Miquilena, quien controlaba el máximo juzgado, Chávez procedió a ampliar el número de magistrados para garantizar una mayoría leal.
La estrategia funcionó. En 2022, el chavismo redujo el tribunal a 20 magistrados bajo el argumento de fortalecer la eficiencia y efectividad de la administración de justicia, pero en realidad consolidó una corte alineada con Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Investigaciones revelaron que varios de los jueces mantenían vínculos directos con la pareja presidencial, incluyendo presidentes de salas con relaciones familiares con miembros del círculo íntimo del régimen.
Ahora, con los cambios políticos recientes en el país y un "nuevo momento político" en ciernes, Delcy Rodríguez busca nuevamente ampliar el tribunal a 32 magistrados. La maniobra evidencia que el control del Tribunal Supremo de Justicia continúa siendo fundamental para mantener el poder en Venezuela, replicando una fórmula que ha demostrado ser efectiva para neutralizar la independencia judicial y blindar políticamente al régimen.
Fuente: Infobae — Ver nota original