El gobierno de Venezuela ha reconocido este jueves la muerte en prisión de Víctor Hugo Quero, un vendedor informal que estuvo desaparecido desde comienzos de 2025 tras caer en manos de agentes revolucionarios. Quero Navas, de 51 años, fue acusado de terrorismo y traición a la patria, cargos rutinariamente aplicados a la mayoría de los detenidos en el país desde el megafraude electoral de 2024. Su madre, María Teresa Navas, se convirtió en rostro familiar de la búsqueda incansable durante meses, recorriendo cárceles, centros de detención y organismos públicos sin obtener respuestas oficiales.
Según el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario, Quero fue trasladado el 15 de julio al Hospital Militar Carlos Arvelo tras presentar hemorragia digestiva superior y síndrome febril agudo. Tras diez días de atención médica, falleció por insuficiencia respiratoria y tromboembolismo pulmonar. El detenido estuvo encarcelado en la prisión del Rodeo 1, considerada el mayor centro de torturas de América Latina, bajo control de la Dirección General de Contrainteligencia Militar.
Víctor Quero fue inhumado el 30 de julio "ante ausencia de sus familiares", justificación que las autoridades han mantenido desde el día de su detención, a pesar de que su madre lleva meses demandando información sobre su paradero. María Teresa Navas incluso protagonizó un desmayo mientras informaba al país sobre la tragedia familiar poco después de aprobarse la Ley de Amnistía en febrero. Durante meses perseveró en su búsqueda, trasladándose de cárcel en cárcel mientras recibía información fragmentaria de diversas fuentes.
El caso cobró nuevo impulso cuando la nueva Defensora del Pueblo, Eglée González Lobato, recibió a la madre el pasado domingo y ordenó el inicio de una investigación. Sin embargo, ya en agosto pasado la organización Foro Penal había revelado que Quero desapareció de los registros de los centros de reclusión. Incluso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había otorgado medidas cautelares tanto a Quero como a su madre por riesgo inminente para sus vidas debido a la falta de transparencia.
Fuente: El Mundo — Ver nota original