La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez compareció ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya para defender la posición histórica de Venezuela sobre el territorio del Esequibo, los 160.000 kilómetros cuadrados en disputa bajo administración de Georgetown. Durante su intervención, Rodríguez equiparó el proceso judicial a un "absurdo antijurídico" y lanzó acusaciones contra Guyana, comparando sus acciones con las prácticas de los imperios coloniales que borraban la historia de los pueblos que pretendían dominar.
La riqueza que encierra este territorio disputado es considerable: alberga algunas de las mayores reservas de petróleo, gas y minerales del planeta. Precisamente, Guyana ha experimentado un espectacular crecimiento económico en los últimos años gracias a la explotación petrolera realizada por la empresa estadounidense Exxon Mobil, lo que ha transformado al país en lo que analistas denominan el "Dubai de las Américas", pasando de ser una de las naciones más pobres de América Latina a líder regional en desarrollo económico.
La comparecencia de Rodríguez revela un giro estratégico significativo en la política exterior venezolana. El régimen ha abandonado las amenazas militares que caracterizaron años anteriores contra Guyana, preocupando profundamente a los países vecinos de ambas naciones. Este cambio responde al nuevo contexto político tras la fallida estrategia del Gobierno de facto, que intentó utilizar los conflictos fronterizos para generar un sentimiento patriótico capaz de contrarrestar el éxito político de la oposición democrática.
La defensa del Esequibo se ha convertido en un eje central de la retórica nacionalista venezolana, especialmente tras el referéndum patriótico de 2023 convocado por Maduro para impulsar la causa. Sin embargo, este instrumento no logró los objetivos deseados pese a los números electorales reportados por el chavismo, reflejando la persistencia de la disputa territorial como bandera política de un régimen en transformación.
Fuente: El Mundo — Ver nota original