La crisis del servicio de agua potable en Venezuela ha llegado a un punto crítico sin precedentes, según advierte José Norberto Bausson, presidente de la Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidráulica. En declaraciones realizadas al programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias, Bausson enfatizó que el Estado debe reconocer las deficiencias en su gestión administrativa para poder implementar correctivos efectivos en el sector más afectado por el colapso institucional.
El experto subraya que el primer paso fundamental consiste en realizar un diagnóstico técnico exhaustivo que permita diseñar planes integrales de rehabilitación de los grandes sistemas de distribución de agua. Estos sistemas fueron originalmente construidos con especificaciones para operaciones robustas y de larga duración, pero han sido degradados por años de falta de mantenimiento y negligencia administrativa. Bausson destaca que rehabilitar la infraestructura existente resulta significativamente más eficiente que construir nuevos proyectos, representando ahorros del 30% en costos y permitiendo mejoras sustanciales en el servicio dentro de dos a tres años.
La viabilidad de cualquier inversión en infraestructura hídrica requiere, según el presidente de SVIH, de mecanismos robustos de control, seguimiento y evaluación de resultados. Esto debe complementarse con una estructura operativa sólida que garantice disponibilidad de repuestos, válvulas, medidores y personal técnico especializado en cantidad suficiente para responder ágilmente a fallas del sistema. El factor crítico del recurso humano se ha visto comprometido por la emigración masiva de técnicos con experiencia, fenómeno que ha deteriorado severamente la capacidad operativa nacional.
La magnitud de la catástrofe se refleja en cifras contundentes: el sistema nacional de distribución que históricamente alcanzaba 140 mil litros por segundo, actualmente opera apenas al 40% de su capacidad de diseño original establecida hace tres décadas. Este colapso operativo representa un retroceso de treinta años en la infraestructura hídrica y expone la urgencia de intervenciones técnicas inmediatas con visión estratégica de mediano plazo.
Fuente: La Patilla — Ver nota original