A pesar de la entrada en vigor del alto el fuego el 17 de abril entre Israel y el Líbano, los combates continúan con una intensidad devastadora, especialmente en el sur del país. Según datos del Ministerio de Salud Pública libanés, al menos 380 personas han fallecido en ataques israelíes desde el inicio de la tregua, incluyendo 22 niños y 39 mujeres. Esta cifra demuestra el fracaso de los acuerdos para detener realmente la violencia en una región que sigue siendo escenario de enfrentamientos brutales.
El balance total de la guerra alcanza cifras trágicas: casi 3.000 muertos y 8.768 heridos hasta el momento. Más allá de estas estadísticas, la situación revela historias personales devastadoras de familias enteras desaparecidas o con un único superviviente de núcleos diezmados. Los bombardeos y órdenes de evacuación se suceden sin tregua en múltiples zonas del sur, como Tiro, Nabatiye y Bint Jbeil, así como en el valle de la Becá, donde pueblos como Sohmor reciben órdenes de desalojo en mitid de la noche.
Hizbolá mantiene su participación activa en los enfrentamientos, afirmando haber atacado posiciones israelíes con cohetes cerca del río Litani. Su secretario general, Naim Qassem, ha reiterado que las armas de la milicia chií no pueden ser confiscadas mediante negociaciones bilaterales entre Israel y el Líbano. Esta postura refleja la determinación del grupo armado de mantener su capacidad militar como elemento de presión en cualquier futuro acuerdo.
Qassem ha establecido una serie de condiciones previas para cualquier acuerdo definitivo: el cese inmediato de la agresión israelí, la retirada completa del territorio libanés, el despliegue del Ejército libanés al sur del Litani, la liberación de prisioneros, el retorno de los desplazados a sus aldeas y la reconstrucción de las zonas devastadas. Estas exigencias ponen en evidencia la brecha aún profunda entre las partes y los obstáculos estructurales que impiden lograr una paz duradera en la región, mientras la violencia continúa cobrándose vidas civiles.
Fuente: ABC Espana — Ver nota original