Lapatilla septiembre 08 2026, 8:01 amPosteado en: Destacados, EconomíaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Fotografía del 29 de agosto de 2026 de un buque petrolero en Maracaibo (Venezuela). El histórico acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos, pese a los beneficios prometidos, es visto con cautela por expertos no solo por las incógnitas que existen una semana después de su anuncio, sino por los retos en infraestructura en el país suramericano y ante futuros cambios políticos. EFE/ Henry Chirinos La nueva apertura petrolera de Venezuela plantea un desafío para la industria manufacturera privada: determinar si las empresas nacionales tienen capacidad para responder al aumento de la demanda de bienes, insumos y servicios que acompañaría una expansión de la producción de crudo. Por Raylí Luján | Bloomberg Suscríbete al newsletter más leído de Venezuela y entérate primero El desafío tomó una nueva dimensión el 28 de agosto cuando los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos anunciaron un acuerdo para desarrollar 17 campos petroleros con reservas probadas de unos 65 mil millones de barriles. Las autoridades venezolanas estimaron que el proyecto podría movilizar más de 100 mil millones de dólares en inversión y llevar la producción en esos activos por encima de 1,5 millones de barriles diarios. El anuncio fue seguido por una sucesión de acuerdos con empresas internacionales. Durante la visita a Caracas del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, Venezuela suscribió nuevos convenios con Chevron Corp. (CVX), Eni SpA (E), Primavera y GE Vernova (GEV), entre otros. Chevron prevé inv
Fuente: La Patilla — Ver nota original