BCV miente en sus cifras

Lee las claves para entender qué cifras económicas sí corresponden al BCV y cuáles vienen de otras fuentes

  • El BCV sí actualizó algunos datos económicos, pero el silencio estadístico no empezó en 1999
  • No todas las cifras virales corresponden al BCV: pobreza, petróleo, salario mínimo, oro y deuda externa requieren otras fuentes y metodologías, o qua ya se conocían
  • El regreso de Venezuela al FMI y al Banco Mundial exige datos confiables, pero no valida las cifras dadas en la publicación viral

Una publicación viral atribuye cifras sobre Producto Interno Bruto (PIB), salario, deuda, reservas, oro, petróleo, inflación y pobreza al Banco Central de Venezuela (BCV), mezclando cifras y estadísticas de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y otros organismos.

El contenido, que llegó a nuestro chatbot La Tía del WhatsApp, que también se encuentra en Telegram, asegura que, “por exigencias del FMI y Banco Mundial”, el Banco Central de Venezuela tendría listas cifras oficiales que “nunca se entregaron” durante “13 años” del gobierno de Nicolás Maduro, con comparaciones desde 1999 hasta 2025 o 2026, pero la interrupción o la intermitencia de publicaciones oficiales no empezó en ese año.

El post mezcla indicadores que pertenecen a instituciones distintas, atribuye al BCV datos que no son de su competencia directa y sugiere que todo forma parte de una misma actualización oficial, validada por el FMI y el Banco Mundial. Por ello, este explicador ordena lo que corresponde al BCV y lo que no, así como lo que ha pasado recientemente con la actualización de estadísticas y qué significa realmente el reenganche de Venezuela con estos organismos internacionales.

Este chequeo es el resultado del apego riguroso a nuestra metodología de verificación, tras el análisis y contraste con las evidencias disponibles y no representa opiniones o juicios de valor, tal como lo establecemos en nuestra Política de Neutralidad y Apartidismo, en la que advertimos las limitaciones al ejercicio del periodismo en Venezuela. Así que te contamos los detalles.

Sobre el contenido viral

La publicación compartida como una información de “ÚLTIMA HORA”, describe que por supuestas “exigencias del FMI y Banco Mundial, el Banco Central de Venezuela tendría listas las cifras oficiales que nunca se entregaron en los 13 años del régimen de Nicolás Maduro y con efectos comparativos desde 1999 hasta 2025.” 

Asimismo, afirma que el “BCV reconoce una deuda externa de 160 mil millones de dólares”, y agrega que “Los venezolanos ahora debemos casi 5 veces más por habitante. Las reservas de oro se las robaron casi en su totalidad”.

Para darle credibilidad, la publicación cita “resultados demoledores sobre Venezuela entre 1999-2026”, como cifras de PIB per cápita nominal, salario mínimo, deuda externa, deuda externa per cápita, reservas internacionales, reservas en oro, producción petrolera, inflación anualizada y pobreza extrema, citando a diferentes entidades económicas tanto nacionales como internacionales.

Sin embargo, este post fue compartido en la red social Instagram por cuentas que se dedican a repostear contenido sociopolítico y económico del país de otras cuentas o medios venezolanos, sin producción propia, como @espolitica.ve, cuya publicación acumula más de 22 mil me gusta y más de 3 mil comentarios y reposts. 

Operación de influencia no auténtica

Asimismo, fue publicado por @noticiasenresistencia en un post colaborativo con @resistenciavenezuelaoficial, @resistencia_ya y @lasverdadesdelaresistencia, los cuales poseen la misma imagen de perfil, revelando una coordinación, propia de las campañas de influencia o propaganda, y restringidas parcialmente por Meta, que las califica como Comportamiento No Auténtico, en la que grupos de páginas o perfiles personales personas actúan juntos para engañar a otros sobre quiénes son o qué están haciendo, con restricciones que aplican también cuando compran anuncios en sus plataformas.

Aún así, esta publicación acumula más de 8 mil me gusta en Instagram y se encuentra visible.

Por otra parte, también fue difundido por el Instagram del articulista venezolano Javier Antonio Vivas Santana, acumulando más de 3 mil me gusta, a quien ya hemos verificado antes con la falsa orden de Polisucre que prohibía la revisión de teléfonos celulares.

No obstante, el contenido no proviene de economistas ni reconocidas consultoras económicas que lo avalen, y posee imprecisiones en la información, las cuales explicamos a continuación.

El silencio estadístico no empezó en 1999

Una de las principales imprecisiones del contenido viral es presentar el período 1999-2026 como si desde entonces el BCV hubiese dejado de publicar todas sus cifras. La realidad es que el ente sí publicó indicadores económicos durante buena parte del gobierno chavista, como evidencian estos informes económicos oficiales de los años 199920002001 y 2004, y estos archivos estadísticos oficiales de inflaciónbalanza de pagosdeuda externa y liquidez monetaria con publicaciones que cubren años entre 1999 y 2014.

Aunque Venezuela tiene problemas de transparencia estadística desde hace años, la opacidad de datos se agravó especialmente entre los años 2015 y 2016, cuando comenzaron los atrasos o interrupciones en indicadores clave como inflación, PIB y sector externo. Esto coincide con un quiebre del modelo económico venezolano, tras la caída del precio del petróleo, la reducción drástica de los ingresos y la aceleración de los precios, que más tarde llevó a una hiperinflación entre diciembre de 2017 y marzo de 2021.

Destellos de estadísticas

En 2019, el BCV volvió a divulgar parte de esas cifras tras varios años de opacidad, para ese momento la agencia de noticias Reuters reportó que el ente estatal entregó datos de contracción económica luego de casi cuatro años sin publicar esos indicadores. Asimismo, el medio El Paísdetalló que estas cifras mostraban una fuerte caída del PIB durante los primeros años del gobierno de Nicolás Maduro.

El 30 de abril de 2026, El País reseñó que el “silencio estadístico” de Venezuela fue de “por lo menos diez años, con algunas intermitencias de información”, y que las nuevas actualizaciones comenzaron a aparecer en las últimas semanas en el portal del BCV. En esa misma nota se precisa que “al menos desde 2016” el Banco Central dejó de publicar estadísticas oficiales de forma regular, en el contexto previo a la hiperinflación y a la cesación de pagos.

Durante marzo de 2026 el BCV actualizó cifras como los de la inflación mensual, que no publicaba desde noviembre 2024. El ente reveló que en 2025 este índice que mide la subida de precios cerró en 475,28%, pero brindando también datos desglosados como índice de precios por sectores, revelando que la educación aumentó 570% en 2025; alquileres, 340% y salud, 445%.

Para el 4 de mayo de 2026 ya se ha publicado la cifra de inflación de abril, que se ubicó en 10,6%, una bajada gradual después del 13,1% de marzo, 14,6% de febrero y 32,6% de enero, como puede consultarse en la sección de Precios de las Estadísticas.

Así mismo sucedió como las cifras del PIB, que estaban retrasados desde el primer trimestre de 2025, para informar que durante ese año se consolidó un crecimiento de 8,66%, como también puede consultarse acá en la web del BCV.

No todas las cifras son competencia del BCV

Varias cifras del post viral no deberían atribuirse al BCV, porque pertenecen a otros organismos o requieren metodologías distintas. Por ejemplo, las estadísticas oficiales de pobreza corresponden al Instituto Nacional de Estadística (INE), mientras que el vacío es cubierto por mediciones independientes, las cuales suelen provenir de estudios académicos como la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi).

La producción petrolera tampoco es una estadística propia del BCV. Corresponde a Pdvsa, al Ministerio de Petróleo y a organismos internacionales como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), el cual publica datos de producción según comunicaciones directas de los países y fuentes secundarias (que en el caso de Venezuela han diferido ampliamente durante los últimos años). La propia OPEP mantiene su Reporte Mensual del Mercado Petrolero como fuente de seguimiento de producción y oferta petrolera.

El salario mínimo, por su parte, se fija mediante decreto y se publica en Gaceta Oficial. El BCV sirve para convertir el monto en bolívares a dólares usando el tipo de cambio oficial, pero no es la fuente primaria de la política salarial. Además, en 2026 hay que distinguir entre salario mínimo legal, bonos, ingreso mínimo integral y remuneraciones efectivas, como las anunciadas el 30 de abril de 2026 por la presidenta encargada Delcy Rodríguez.

Confusión para desinformar

También conviene separar las cifras de las reservas internacionales de las reservas en oro. El BCV sí publica reservas internacionales, pero las toneladas de oro monetario requieren revisar balances, series especializadas o investigaciones periodísticas ante la falta de estadísticas oficiales.

Por ejemplo, Reuters reportó en enero de 2026 que, entre 2013 y 2016, Venezuela envió a Suiza unas 113 toneladas métricas de oro provenientes de reservas del BCV, mientras que El Paísdocumentó en marzo de 2026 que las reservas de oro del BCV habrían caído de 366 toneladas en 2013 a 53 toneladas.

Algo similar ocurre con la oenegé Transparencia Venezuela, su estimación de deuda externa no es una cifra publicada por el BCV, sino un cálculo independiente elaborado a partir de reportes financieros, demandas, fuentes confiables y estimaciones propias.

En octubre de 2025, esa organización calculó que la deuda externa venezolana alcanzaba 164.432 millones de dólares al cierre de 2024, una cifra cercana a la que circula en el contenido viral, y a la que llegó la oposición en la Asamblea Nacional durante el período 2015-2020, cuando ganó la mayoría de los escaños.

Qué está pasando con el FMI y el Banco Mundial en Venezuela

El contenido viral habla de “exigencias” del FMI y del Banco Mundial, sin precisar cuáles son esas supuestas pautas para el país. Sin embargo, en abril de 2026, sí ocurrió un cambio relevante, el FMI y el Banco Mundial anunciaron la reanudación de relaciones con Venezuela, después de que los tratos estuvieran pausados desde 2019. 

El 16 de abril de 2026 el BM anunció que retomaba tratos con el gobierno de Venezuela bajo la administración de Delcy Rodríguez, guiado por el proceso del FMI. En su comunicado oficial, el organismo recordó que Venezuela es miembro del Banco Mundial desde 1946, que los tratos estaban pausados desde 2019 y que el último préstamo fue en 2005. 

El FMI, por su parte, explicó en sus preguntas frecuentes oficiales que la reanudación de relaciones permite a Venezuela ejercer derechos y cumplir obligaciones como país miembro, incluyendo supervisión, desarrollo de capacidades y eventual acceso a apoyo financiero conforme a sus políticas. Pero el organismo también aclaró que una primera prioridad será ayudar a Venezuela a retomar la producción y entrega de datos económicos requeridos por el Convenio Constitutivo del FMI para poder evaluar la evolución macroeconómica y las políticas del país.

Según Reuters, esta reanudación de relaciones entre Venezuela y dichos organismos internacionales, abre la vía para una evaluación completa de la economía venezolana por parte del FMI, ya que el organismo comenzó a recopilar datos básicos tras años de vacíos estadísticos.

Qué dicen los economistas sobre la actualización de cifras

El economista José Guerra publicó una aclaratoria en su Instagram, en la que explica que la actualización de cifras económicas no significa que el BCV haya ocultado todos los datos desde 1999 ni que todos los indicadores mencionados en el contenido viral correspondan al BCV.

Guerra explicó que el atraso de cifras afectó principalmente cifras como PIB, balanza de pagos e inflación durante unos seis años; y que el regreso al FMI implica obligaciones de información y una eventual revisión bajo el Artículo IV, el cual exige que los países miembros deben proporcionar la información necesaria para esa supervisión. Pero esto no debe confundirse con préstamos inmediatos o con condicionalidades iguales para todos los mecanismos de financiamiento.

Respecto al regreso del FMI a Venezuela, otros economistas han señalado que abre una etapa de revisión técnica para el país, pero también han advertido que la publicación de datos no resuelve por sí sola los problemas de credibilidad.

Bitácora Económica consultó a Leonardo Vera, Luis Crespo y Alejandro Grisanti al respecto, y los tres coincidieron en que el restablecimiento de relaciones puede abrir una oportunidad para acceder a financiamiento y reconstruir la data económica del país, siempre que el BCV cuente con un equipo técnico capaz de responder a la coyuntura. 

No obstante, hay cuestionamientos técnicos a algunos datos publicados por el BCV. El medio especializado Ecosistema reseñó que Leonardo Vera advirtió una posible inconsistencia entre el crecimiento de la actividad petrolera reportado por el BCV para el cuarto trimestre de 2025 y el aumento de producción mostrado por fuentes secundarias y de la OPEP. Según el análisis citado, mientras el BCV hablaba de un crecimiento petrolero de 13,41%, las fuentes secundarias de OPEP mostraban un incremento de apenas 4% para el mismo período.

En conclusión, la publicación viral parte de un contexto real: el BCV ha actualizado algunas cifras económicas en medio del reenganche de Venezuela con el FMI y el Banco Mundial, organismos que requieren datos confiables para evaluar la situación macroeconómica del país. Sin embargo, como demuestra nuestro método de verificación, el contenido presenta varias imprecisiones: la opacidad estadístico no comenzó en 1999, no todos los indicadores mencionados corresponden al BCV  y algunas cifras provienen de estimaciones independientes, organismos distintos o metodologías que no se explican en el post.

El BCV sí publica indicadores como inflación, PIB, reservas internacionales, balanza de pagos y agregados monetarios, aunque durante años lo hizo con rezagos, interrupciones o publicaciones parciales. Pero datos como pobreza, producción petrolera, salario mínimo, toneladas de oro o estimaciones amplias de deuda externa requieren consultar otras fuentes como las citadas en la publicación.

Es por ello que, la publicación no debe tomarse como una tabla oficial del BCV validada por el FMI y el Banco Mundial. Al contrario, muestra la diferencia entre cifras oficiales, estimaciones independientes y datos de otros organismos, en un país donde la opacidad estadística ha dificultado medir con precisión la magnitud de la crisis económica.

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