¿El lado correcto? Justo el contrario a Delcy Sánchez nunca estará en ningún lugar correcto, pero siempre hará todo lo que haga falta para poner al otro lado de donde esté él a cualquiera que ose señalar sus miserias Escucha el artículo. 3 min Escucha el artículo. 3 min Regala esta noticia (Gabriel Sanz) Agustín Pery 05/05/2026 Actualizado 06/05/2026 – 11:14h. El lado correcto de la historia. Vaya. ¿Quién lo decide? ¿Trump, un ayatolá, Xi Jinping, Delcy, Pedro Sánchez, Santaolalla? ¿Existe un baremo oficial? Siempre me ha dado un poco, o un mucho, de urticaria eso de decretar dónde se ubica lo correcto. Porque el lado … se lleva moviendo unas cuantas décadas. Lo que era anatema hace unos años no lo es ahora, y hasta el liberalismo clásico de siempre es fascismo de nuevo cuño ahora. Fíjense que la 'kale borroka' es, en realidad, un movimiento antifascista (telita) y Gustavo Petro, el terrorista devenido en presidente de Colombia, está en el lado correcto mientras, ay, María Corina no lo estará jamás mientras la reciban con honores en Génova o en Bambú y la ignoren con cobardía en la Moncloa y, pásmense, los voceros del sanchismo la tilden de golpista. Eso, estar en un lado o en otro, no es cosa de consensos, sino de banderías… y de moralidades porosas. El lado correcto no debería ser nunca el que determine un dictador, por mucho que te agasaje hasta el engolamiento y te unja como amigo preferente de su Ítaca comunista. Al final sucede que confundimos lo correcto con lo útil y, así, lo que prima es el interés. Estoy convencido de que a Sánchez le importa lo acertado o no de sus decisiones lo mismo que la caída del imperio hitita. Para el puto amo, lo correcto se supedita a lo útil y ahí cabe todo: un indulto, una carta de amor trucada, una tesis 'fake' y hasta las alas manchadas de Pegasus sobrevolando los campos de refugiados saharauis. Sánchez nunca estará en ningún lugar correcto, pero siempre hará todo lo que haga falta para poner al otro lado de donde esté él a cualquiera que ose señalar sus miserias, incongruencias, falsedades y trapacerías. Porque eso es lo que quería. No tengo ninguna duda. El objetivo de la cumbre, o loma, de Barcelona era mostrarse en las antípodas de quien sí lucha contra los dictadores caribeños, a quienes tanta devoción profesa Sánchez. El lado correcto hace unas semanas era Barcelona y no la Puerta del Sol, atestada de venezolanos reclamando libertad y coreando el nombre de María Corina Machado. Por eso, porque era el lado correcto, los voceros del chavismo se lanzaron como jenízaros contra quienes llamaron 'mona' a Delcy Rodríguez, en ese proceso blanqueador que ya experimentaron con éxito con la jauría etarra. Ostras, qué horror, qué poco valen todos esos gusanos expatriados, panda de fascistas que califican con términos racistas a la maravillosa presidenta de Venezuela. A mí, ser despreciable, se me ocurren unos cuantos, muchos, calificativos despectivos con los que retratar a esa sinvergüenza que atenaza a un país al que quiere acabar de esquilmar del todo. Igual no es una mona, pero sí una bestia, una tirana, una saqueadora, una víbora, una encubridora de torturadores de niños. Probablemente no estoy en el lado correcto de la historia, ese que se escandaliza por lo que se le llama a Delcy Rodríguez y no por lo que hace. En fin. Más temas Venezuela Donald Trump Pedro Sánchez María Corina Machado comentarios Reportar un error
Fuente: ABC — Ver nota original