Activista venezolano baleado en Bogotá demanda justicia tras atentado

Activista venezolano baleado en Bogotá demanda justicia tras atentado

Yendri Velásquez, activista venezolano de 33 años, reclama celeridad en las investigaciones y garantías de justicia tras el brutal atentado que sufrió el 13 de octubre de 2025 en Bogotá. Junto a su amigo, el politólogo Luis Peche, fue baleado por tres sicarios cuando salían de su residencia en el norte de la capital colombiana. Más de seis meses después del ataque que casi le cuesta la vida, Velásquez aún sufre las secuelas físicas y psicológicas del evento. "Ese miedo que te queda, ese terror, creo que uno nunca lo va a poder superar. Pero toca hacer la vida", relata el activista en una entrevista concedida por videollamada desde un tercer país que prefiere no revelar.

En el momento del atentado, Velásquez se desempeñaba como gerente de campañas de Amnistía Internacional Venezuela en Colombia, cargo al que llegó tras buscar protección un año antes. Había sido detenido por el régimen chavista, desaparecido forzadamente por horas y despojado de su pasaporte en el aeropuerto de Maiquetía cuando se preparaba para viajar a Ginebra por invitación de las Naciones Unidas. Como fundador del Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+, su labor defensora de derechos humanos lo convirtió en blanco de persecución política.

Las heridas del atentado dejaron secuelas significativas en su cuerpo. Uno de los disparos le fracturó el húmero en el brazo superior, dejándole la extremidad deformada y con nervios que aún no se recuperan completamente. Velásquez confiesa que no puede cerrar el dedo meñique ni hacer demasiada fuerza con esa mano, y frecuentemente experimenta hormigueos que le hacen soltar objetos. Otro impacto fracturó su cadera derecha, requiriendo una prótesis, lo que lo obligó a aprender a caminar nuevamente. Una tercera bala perforó su vejiga, órgano que tras la intervención quirúrgica quedó de menor tamaño.

El ataque contra los dos exiliados sembró pánico entre la numerosa comunidad de perseguidos políticos del régimen de Nicolás Maduro asentados en Colombia, principal país de acogida de la diáspora venezolana con aproximadamente tres millones de ciudadanos. El episodio, sin precedentes contra activistas exiliados, evidencia los riesgos que enfrentan quienes huyen de la represión del gobierno chavista. Velásquez, quien salió hacia un tercer país en febrero de este año, continúa su recuperación mientras demanda respuestas de las autoridades competentes en torno a la investigación del crimen.

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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