Pax trumpiana, por Fernando Mires Fernando Mires octubre 28, 2026 No me digan que fue casualidad. Justo en los momentos en que Ucrania anuncia recuperación de territorio en Donbas, justo cuando Ucrania atacaba exitosamente con sus drones centrales eléctricas, depósitos militares, ciudades rusas; justo cuando todo hacía prever que Rusia ya no podría ganar; justo en los momentos en que Ucrania pasaba de la guerra […] No me digan que fue casualidad. Justo en los momentos en que Ucrania anuncia recuperación de territorio en Donbas, justo cuando Ucrania atacaba exitosamente con sus drones centrales eléctricas, depósitos militares, ciudades rusas; justo cuando todo hacía prever que Rusia ya no podría ganar; justo en los momentos en que Ucrania pasaba de la guerra defensiva a la guerra ofensiva; junto cuando nadie lo esperaba, llegó el artero cuchillazo en las espaldas de Zelenski. Pocas veces una nación ha sido tan miserablemente traicionada por un aliado. Y, sin embargo, debemos contenernos. Lo sé: no es el momento de putear en público (ya lo he hecho muchas veces en privado). Pues el problema, si lo pensamos bien, no solo es ético o moral. Estamos –y este es el punto central– ante una nueva estrategia ruso- norteamericana, y probablemente china, en el proceso de repartición del mundo que supuestamente llevará a un nuevo orden mundial. El tema ucraniano parece haber llegado a su término para la administración Trump. Ucrania será jugada en una negociación con Rusia, incluida en el marco más grande de reparticiones que tendrán lugar después de la guerra en Ucrania. Así parece haber sido el cálculo de Trump. Ucrania no estará nunca en condiciones de enfrentar a tres imperios a la vez. Sí; a tres. Para nadie es un misterio que en esa guerra Putin ha recibido total apoyo económico y militar del imperio chino y ahora del norteamericano. Ucrania solo cuenta con el apoyo limitado de gobiernos europeos, acosados desde Rusia y EEUU desde el exterior, y por movimientos nacional-pop
Fuente: Tal Cual — Ver nota original