Lapatilla julio 04 2026, 9:30 amPosteado en: Destacados, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Personas caminan este sábado frente a edificios afectados por los terremotos ocurridos en la zona de Caraballeda, en La Guaira (Venezuela). Venezuela evalúa los daños causados en las infraestructuras del país mientras intenta acelerar los trabajos de retirada de escombros cuando se cumplen diez días de los devastadores terremotos que causaron al menos 2.645 muertos, mientras las probabilidades de rescate de supervivientes se reducen al mínimo. EFE/ Raúl Martínez A medida que pasan los días luego del terremoto de Venezuela, el miedo, la incertidumbre y el duelo se adueñan de las emociones de los venezolanos, que, tras el terremoto, comienzan a sentir el otro impacto de la catástrofe: el psicológico. Por Infobae URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ ¿Cómo se reconstruye una ciudad marcada por el trauma colectivo y qué desafíos supone la recuperación emocional? Para responder este interrogante, DEF consultó a Cecilia Salas, psicóloga, consejera de estrés en Naciones Unidas y directora ejecutiva de la Fundación Casaclub Argentina. “?El equipo de respuesta debe mapear con precisión matemática tres conceptos que suelen confundirse, pero que son abismalmente distintos: reacciones vs. experiencias vs. trauma”, explica la especialista en salud mental comunitaria, rehabilitación psicosocial e intervención en crisis. Para ella, estos conceptos marcan la diferencia entre respuestas fisiológicas y emocionales automáticas (taquicardia, llanto, temblores, insomnio o embotamiento, por ejemplo) en eventos normales. “Son esperables, adaptativas y temporales, duran entre unas horas y cuatro semanas. No son una enfermedad; son la cordura intentando asimilar la locura del entorno”, detalla. Nota completa en Infobae Compártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Fuente: La Patilla — Ver nota original