Lapatilla julio 01 2026, 9:46 amPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Un terremoto, por definición, es un movimiento brusco de la tierra, una fuerza de la naturaleza que no distingue credos ni ideologías .Sin embargo, en la Venezuela de hoy, la tragedia trasciende lo geológico, Ante el reciente sismo, el país no solo se ha visto sacudido en sus cimientos físicos, sino que ha quedado expuesto, una vez más, bajo el peso de una gestión caracterizada por la ineficiencia la desidia y la total carencia de identidad con lo que es nuestro. URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ Si el movimiento de la tierra nos recuerda nuestra fragilidad, la respuesta oficial, el frenar la necesidad de un pueblo magullado por el dolor. Nos demuestra que el verdadero terremoto, el que desmantela hogares, oprimen y refuerza el desplazamiento ha sido la opresión estructural que padecemos Como venezolana, educadora y observadora de nuestro tejido social, no puedo separar el dolor del derrumbe de la estructura gubernamental que lo permite . Hemos sido testigo de cómo la resilencia del venezolano se pone a prueba frente a la pérdida total, ante familias que hoy ven sus historias sepultadas bajo escombros. Que son en esencia, el reflejo de décadas de abandono. Pero mientras el estado esconde roba incumple con órdenes de frialdad e indiferencia, surge una fuerza que ninguna magnitud escala de Richter pueda medir: la verdadera calidad del venezolano. El gran reto reconstruir a Venezuela, depurando, limpiando la gran vejación de los mal llamados , mal vivientes fuerzas armadas venezolanas un grupete de delincuente malvados y no estoy politizando , estoy describiendo las ganas de vomitar al describir a estos sátrapas, 29 años de saqueos, de abuso , de indolencia con un nivel de resentimiento tan alto que mis palabras no logran describir porque nos odian tanto a los venezolanos de bien, La verdadera reconstrucción es eliminar a los enemigos las fuerzas armadas, limpiar, reconstruir estructuras rotas ante esta profunda crisis. La solidaridad del vecino que extiende su mano a los voluntarios que a pesar de su propio duelo buscan sostener emocionalmente al prójimo al niño o al afectado, sin distingo de edad o sexo y en la voluntad inquebrantable de quienes deciden levantarse sobre las ruinas no para volver a lo mismo, sino para edificar el nuevo país. El terremoto nos ha quitado techos, paredes miles de vidas, y viene la fase más dura, levantarse y sostenerse. Porque está a magullada es un doloroso golpe, pero no está fracturada la esencia del venezolano. Nuestra invencible calidad humana permanece, una fuerza subterránea que, lejos de amedrentarse, nos empuja a la acción. Este terremoto recuerda que, mientras la tierra pueda temblar. Nuestra DIGNIDAD es y seguirá siendo, nuestra única estructura inamovible frente a la adversidad. La ignorancia es la mayor de las miserias, pero la complicidad con la ruina es una mancha que ni el tiempo borrara pasaran a la historia como lo que son los mas grandes depredadores de la historia de Venezuela. Nuestra reconstrucción no será un acto de perdón hacia los verdugos, sino la prueba viviente de que su desidia no pudo ni podrá contra nuestra esencia. No hay muro lo suficientemente alto para esconder el resentimiento de un gobierno lleno de odio que nos quisieron enterrar, que construyeron la máquina de miseria más grande del planeta en un país inmensamente rico La justicia, al igual que la verdad terminara por emerger entre los escombros de quiene
Fuente: La Patilla — Ver nota original