India se ha convertido en uno de los principales importadores de petróleo venezolano, reflejando una estrategia de diversificación de sus fuentes energéticas en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica. Según datos de la consultora Kpler, el país asiático ha importado 319,2 miles de barriles diarios de crudo venezolano durante el mes de mayo, representando un aumento del 13,9% en comparación con abril. Esta cifra posiciona a Venezuela como el cuarto mayor proveedor de petróleo para India, después de Rusia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Es significativo notar que antes de abril de 2026, India no había importado petróleo de Venezuela desde mayo de 2025, evidenciando un cambio reciente en las dinámicas comerciales energéticas.
La búsqueda de nuevos proveedores por parte de India responde a la necesidad urgente de asegurar su seguridad energética ante la guerra en Oriente Medio y sus implicaciones en el suministro global. El conflicto iniciado a finales de febrero ha generado tensiones significativas, considerando que India dependía anteriormente del 90% de importaciones de petróleo, con casi la mitad transportándose a través del estratégico Estrecho de Ormuz, ahora afectado por la inestabilidad regional. El gobierno indio ha instado a sus ciudadanos a ahorrar combustible mientras simultaneamente explora proveedores alternativos, incluyendo fuentes poco convencionales como Ecuador, Argelia e Irán, además de Venezuela.
Estados Unidos ha influido activamente en la reorientación de las importaciones energéticas de India, promoviendo el petróleo venezolano como alternativa viable al crudo ruso. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, expresó recientemente la disposición de su gobierno a vender energía a India en las cantidades que esté dispuesta a comprar, señalando explícitamente las oportunidades comerciales que representa el petróleo venezolano. Rusia ha sido históricamente la principal fuente de petróleo para India, situación que se intensificó tras el inicio de la guerra con una casi duplicación de sus exportaciones al país asiático, beneficiándose de una suspensión temporal de sanciones estadounidenses contra las compras de crudo ruso.
La administración Trump ha presionado repetidamente a Nueva Delhi para que reduzca sus compras de petróleo ruso, aunque ha prorrogado la exención de sanciones hasta mediados de junio. Esta presión diplomática se alinea con la estrategia de fortalecer relaciones comerciales energéticas con India utilizando proveedores alternativos. La reconfiguración de la cadena de suministro de petróleo indio refleja no solo cambios en las dinámicas comerciales internacionales, sino también el impacto que las sanciones, guerras regionales y presiones geopolíticas ejercen sobre la seguridad energética de una nación tan poblada y con crecientes demandas de energía.
Fuente: Banca Negocios — Ver nota original