Alex Saab, el principal operador internacional del régimen de Nicolás Maduro para evadir sanciones estadounidenses, fue entregado a Estados Unidos el pasado sábado para enfrentar cargos de lavado de dinero y corrupción. Su extradición marca un giro dramático en la política venezolana, especialmente después de que los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, figuras clave del nuevo gobierno, procedieran a eliminar de las redes sociales sus anteriores halagos hacia Saab, a quien alguna vez consideraron un "héroe nacional" y "hermano" de la causa revolucionaria. Este cambio abrupto refleja la lucha de poder dentro del régimen tras la captura del dictador Maduro el 3 de enero.
Durante años, Saab se convirtió en una pieza fundamental del chavismo, no solo como operador financiero internacional sino también como ministro estrella del gabinete de Maduro desde su regreso a Caracas en diciembre de 2023. Su ascenso fue acompañado de una campaña millonaria denominada "Free Alex Saab" que incluyó personajes públicos como la modelo italiana Camilla Fabri, esposa de Saab y miembro de la comisión negociadora encabezada por Jorge Rodríguez. Sin embargo, su posición privilegiada se derrumbó rápidamente con la caída de Maduro.
Tras la captura del dictador, los Rodríguez iniciaron un proceso de desmantelamiento del círculo madurista, destituindo a Saab como ministro de Industria y Comercio en uno de los primeros movimientos estratégicos. Posteriormente, agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia venezolano y del FBI lo extrajeron por la fuerza de su mansión y lo trasladaron a la famosa prisión del Helicoide, donde permaneció varios meses. El gobierno de Delcy Rodríguez justificó su deportación argumentando que el ciudadano colombiano se encuentra incurso en diversos delitos en Estados Unidos, un reconocimiento oficial de sus actividades ilícitas.
Saab, empresario originario de Barranquilla que fue ascendido en la corte madurita gracias a su proximidad con la senadora colombiana Piedad Córdoba, enfrenta ahora un nuevo juicio en Miami sin el apoyo de sus abogados más cercanos. Este traslado en un avión de la agencia antidrogas DEA representa su segunda deportación a Florida, después de haber sido extraditado desde Cabo Verde en 2021. Su caída de la gracia política ilustra cómo los nuevos gobernantes venezolanos están desmantelando las estructuras del madurismo y buscando legitimidad internacional al cooperar con las autoridades estadounidenses en casos de corrupción.
Fuente: El Mundo — Ver nota original