La producción de crudo de Venezuela registró un crecimiento sostenido en abril, elevándose a 1.136.000 barriles por día, lo que representa un incremento del 3,7% respecto a marzo. Este desempeño marca el tercer mes consecutivo de crecimiento y se enmarca en una estrategia de apertura petrolera que coincide con los acercamientos diplomáticos entre Caracas y Estados Unidos, según reportó la Organización de Países Exportadores de Petróleo el pasado 13 de mayo.
Desde enero, cuando la producción era de 924.000 barriles diarios, Venezuela ha logrado un aumento acumulado del 22,9% en lo que va del año. Este repunte ocurre en un contexto de cambios significativos: el gobierno de Delcy Rodríguez aprobó una reforma a la Ley de Hidrocarburos para atraer inversión extranjera, mientras que Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, visitó Caracas en febrero para establecer una asociación energética a largo plazo con el país caribeño.
El presidente Donald Trump ha expresado optimismo sobre las inversiones estadounidenses en Venezuela, afirmando que empresas petroleras norteamericanas principales están interesadas en operar en territorio venezolano. Sin embargo, esta apertura económica contrasta con la realidad social del país, donde sindicatos y trabajadores han mantenido una agenda de protestas durante 2025 para denunciar la persistencia de la crisis salarial, incluso después de anuncios de incrementos en bonificaciones.
Las perspectivas económicas para Venezuela son positivas según proyecciones de Naciones Unidas publicadas a finales de abril. Se estima que el país podría obtener más de 22.000 millones de dólares en ingresos por exportaciones petroleras durante 2026, superando en más del 50% los 14.713 millones alcanzados el año anterior. Este crecimiento sostenido de cinco años consecutivos representa una recuperación significativa considerando que en 2021 la producción había caído hasta los 636.000 barriles diarios.
Fuente: Tal Cual — Ver nota original