El estrecho de Ormuz emerge como uno de los puntos críticos más vulnerables del planeta, no solo por su importancia en el transporte marítimo de petróleo y fertilizantes, sino por albergar infraestructuras digitales de valor incalculable. Las recientes amenazas iraníes han puesto de manifiesto que los cables submarinos de fibra óptica, que transportan el 99% del tráfico de datos mundial, representan objetivos militares estratégicos con potencial devastador. Estos "nervios sensibles" del mundo moderno, lejos de existir en el aire o en satélites como muchos creen, yacen en el fondo del océano conectando economías y naciones enteras.
Un ataque coordinado a estas infraestructuras tendría consecuencias multidimensionales que escalarían rápidamente. Los principales centros financieros mundiales como Londres, Nueva York, Singapur y Dubái dependen de conexiones de milisegundos para ejecutar transacciones de alta frecuencia. Un corte de cables paralizaría las transferencias bancarias internacionales, congelaría los mercados de valores y afectaría a la defensa nacional, ya que el volumen masivo de datos de inteligencia y comunicaciones militares fluye por infraestructuras comerciales.
Las regiones con pocos puntos de aterrizaje de cables, como algunas zonas de África y el sudeste asiático, enfrentarían riesgos aún mayores de desconexión total durante semanas, comprometiendo servicios esenciales de emergencia, salud y educación. En áreas con mayor redundancia como el Atlántico Norte, el tráfico desviado causaría saturación masiva, lentitud extrema y pérdida de servicios críticos basados en computación en la nube.
La dificultad principal radica en prevenir e identificar responsables en contextos de guerra híbrida, donde la negación plausible es fundamental. Los agresores emplean tácticas como barcos pesqueros o cargueros civiles que "accidentalmente" dañan cables con sus anclas, o ejecutan maniobras de señuelo mediante ciberataques simultáneos que distraen la atención de las autoridades, dificultando la atribución de responsabilidades.
Fuente: ABC Espana — Ver nota original