Alejandro Werner, director del Georgetown Americas Institute y exdirectivo del Fondo Monetario Internacional, analiza la nueva estrategia estadounidense hacia América Latina durante su visita a Madrid para participar en un foro de Casa América. Según el economista mexicano, la administración Trump utiliza tres instrumentos principales en la región: el brazo militar, los salvavidas financieros y la diplomacia tradicional. Werner señala que existe un intervencionismo más directo en democracias débiles y que Washington está premiando con financiación a los países alineados ideológicamente, como ha ocurrido con Argentina bajo el gobierno de Milei, que ha recibido 20 mil millones de dólares.
La región latinoamericana atraviesa una situación económica preocupante, con un crecimiento bajo estimado en 2.3% para 2026 y una polarización política que afecta la sostenibilidad de los modelos económicos. Werner identifica tres áreas de interés prioritario para Washington: primero, la seguridad regional y la limitación de regímenes que representen riesgos para Estados Unidos, como se evidencia en las intervenciones en Venezuela y Colombia. Segundo, las cuestiones de política interna como migración, tráfico de drogas y crimen organizado.
El tercer eje de preocupación estadounidense es lo que los científicos políticos denominan competencia entre grandes potencias, particularmente la rivalidad entre China y Estados Unidos por la influencia económica en sectores estratégicos de América Latina. Werner destaca que más allá de estos intereses tradicionales, Washington busca exportar una visión del mundo que se alinee con la estadounidense, utilizando todos los instrumentos disponibles de política exterior para influir en la región.
Esta nueva doctrina refleja un cambio en el enfoque estadounidense hacia América Latina, donde la ideología juega un papel central en la distribución de recursos y el apoyo diplomático. Los países que se alinean con la perspectiva política de Washington reciben mayores beneficios financieros y respaldo internacional, mientras que aquellos que mantienen posturas divergentes enfrentan presiones diplomáticas y, en casos extremos, intervenciones militares encubiertas.
Fuente: El Mundo — Ver nota original