El buque de asalto anfibio USS Iwo Jima (LHD-7) retornó este jueves al muelle de Ponce, en el sur de Puerto Rico, cuatro meses después de completar la Operación Resolución Absoluta, la misión que resultó en la captura de Nicolás Maduro por órdenes del presidente estadounidense Donald Trump. La nave clase Wasp, emblema de la presencia militar estadounidense en el Caribe, ancló nuevamente en aguas puertorriqueñas luego de concluir exitosamente una de las operaciones más significativas de la región en los últimos años.
Efectivos de la 22.ª Unidad de Expedicionaria de Marines han mantenido activas misiones de entrenamiento en el mar Caribe incluso después de la caída del régimen venezolano. Durante estas jornadas de preparación, una tragedia sacudió a la unidad: un marine falleció a principios de febrero tras caer por la borda del USS Iwo Jima. Los ejercicios se han concentrado principalmente en descensos por cuerda rápida desde helicópteros MH-60S Seahawk y aterrizajes en cubierta de aviones de rotor basculante MV-22B Osprey, según reportes del Comando Sur.
La denominada Operación Lanza del Sur no ha concluido, indicando que las fuerzas estadounidenses permanecerán atentas en la región. Las autoridades militares estadounidenses parecen decididas a sostener una vigilancia constante contra los carteles de droga que operan en el Caribe, manteniendo una presencia robusta que se extenderá al menos hasta que Trump finalice su segundo mandato presidencial en la Casa Blanca.
Esta presencia prolongada refleja el compromiso estratégico de Washington con la seguridad del Caribe y el control de narcotráfico regional. El retorno del USS Iwo Jima a Ponce simboliza la consolidación de operaciones militares estadounidenses en el territorio, demostrando la continuidad de esfuerzos para garantizar la estabilidad en una de las zonas más conflictivas del hemisferio occidental.
Fuente: La Patilla — Ver nota original