En apenas tres semanas, el gobierno de transición venezolano bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez ha ejecutado cambios sustanciales en la estructura judicial del país. El 9 de abril de 2026, la Asamblea Nacional designó a Larry Devoe como fiscal general, seguido por la renovación de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia una semana después. Paralelamente, se anunció el fin de la Ley de Amnistía que había estado vigente desde febrero, presentando estas medidas como parte de un proceso democrático orientado hacia la reconciliación nacional y la modernización del sistema de justicia.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno contradice significativamente el discurso oficial. Organizaciones de derechos humanos como Justicia Encuentro y Perdón documentan que al menos 674 personas permanecen presas por motivos políticos más de dos meses después de la promulgación de la amnistía. Familiares de presos políticos y sectores de la oposición democrática han denunciado que estas medidas se caracterizan por la opacidad y la discrecionalidad en su diseño e implementación. Incluso el Parlamento Europeo ha respaldado estas críticas, señalando que las acciones no proporcionan una base sólida para la reconciliación política del país.
El carácter limitado y excluyente de la amnistía revela lo que expertos identifican como una decisión política deliberada más que un error legislativo. Aunque el texto anunciaba un marco temporal de 27 años, en la práctica se redujo a apenas 13 eventos específicos, varios de los cuales ya no tenían detenidos asociados. Según la abogada Martha Tineo, directora de Justicia Encuentro y Perdón, esta restricción no fue accidental sino estratégicamente calculada para mantener bajo control judicial a los adversarios políticos del régimen. El resultado es una amnistía que libera selectivamente mientras mantiene en prisión a aquellos considerados políticamente incómodos.
Estos hechos plantean interrogantes fundamentales sobre la naturaleza de la transición venezolana. ¿Se trata de un proceso genuino hacia la democracia o de una cuidadosa puesta en escena que mantiene las estructuras de control político bajo una nueva apariencia institucional? La combinación de cambios judiciales acelerados, amnistías limitadas y la persistencia de presos políticos sugiere que la transición podría ser más cosmética que sustancial, buscando satisfacer presiones internacionales mientras preserva mecanismos de represión selectiva.
Fuente: DW — Ver nota original