La comunidad venezolana en Chile ha crecido de manera exponencial en la última década, pasando de 83.045 personas en el Censo de 2017 a 669.400 en el Censo de 2024. Este crecimiento acelerado ha superado las capacidades institucionales del país para gestionar la integración de una población migrante de esa magnitud. La mayoría de estos migrantes enfrenta ahora una realidad compleja: quedarse se ha vuelto más difícil debido a políticas migratorias más restrictivas, mientras que regresar a Venezuela presenta riesgos económicos, políticos y de seguridad aún mayores.
La situación se agudiza cuando se considera que aproximadamente 253.000 venezolanos en Chile se encuentran en condición migratoria irregular, lo que representa cerca del 75 por ciento del total de extranjeros indocumentados en el país. El Gobierno chileno, bajo la administración de José Antonio Kast, ha intensificado la presión para que estos migrantes salgan del territorio nacional. En junio de 2023, el país implementó un registro biométrico para identificar a adultos extranjeros con ingreso irregular, al que acudieron 182.000 personas, de las cuales 166.000 eran venezolanos. Esta estrategia de regularización tiene como trasfondo una posible política de deportaciones.
Pese a la presión para abandonar Chile, los datos demuestran que la mayoría de los venezolanos no tiene planes inmediatos de retorno. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de la Diáspora, solo el 12 por ciento de los migrantes consultados manifestó planes concretos de regresar en los próximos dos años. Además, un estudio de ACNUR realizado en seis países de la región, incluyendo Chile, encontró que apenas el 9 por ciento tenía planes de retorno dentro de los próximos 12 meses. Entre quienes consideran la posibilidad de regresar, predomina una actitud de cautela y escepticismo sobre las condiciones actuales en Venezuela.
El retorno a Venezuela aparece condicionado a cambios profundos en múltiples aspectos del país: la economía, la seguridad, el empleo y la transición política. Para los venezolanos en Chile, volver representa un riesgo significativo mientras persistan las crisis estructurales que los llevaron a emigrar hace años. Esta situación los deja en un limbo migratorio donde partir no es una opción real y quedarse se complica cada día más, generando una incertidumbre que afecta tanto su estabilidad personal como su futuro.
Fuente: DW — Ver nota original