Le?n XIV en Espa?aEl choque filos?fico, teol?gico y pol?tico del Papa con TrumpEl primer Papa estadounidense ha chocado de lleno con el Gobierno de su pa?s por sus pol?ticas migratorias, las intervenciones militares o el uso interesado de la religi?n. "Seguir? manifest?ndome con firmeza", ha advertido Le?n XIV 22 comentariosPablo R. SuanzesCorresponsal WashingtonCorresponsal WashingtonSEGUIR AUTORActualizado Mi?rcoles, 3 junio 2026 – 08:32El pasado 1 de mayo, El Vaticano anunci? el nombramiento de Evelio Menj?var Ayala, hasta entonces obispo auxiliar en Washington DC, como obispo de la di?cesis de Wheeling-Charleston, en Virginia Occidental, una zona rural, blanca y muy conservadora de Estados Unidos. En otro momento, la decisi?n de nombrar a un salvadore?o para un puesto de ese calibre habr?a sido ya de por s? un hito por su trasfondo y su mensaje, y tambi?n una peque?a provocaci?n. Pero la decisi?n del Papa, en un momento delicado en las relaciones entre Roma y su pa?s de origen, va mucho m?s all?. Porque Menj?var Ayala lleg? aqu? como inmigrante ilegal en el maletero de un coche, huyendo de la guerra civil en El Salvador. Y si algo caracteriza su discurso es una defensa cerrada de todo lo que Donald Trump denosta.La historia del obispo es la de incontables emigrantes, exiliados y refugiados. Sobrevivi? como pudo a un viaje peligroso, trabaj? en la construcci?n y como conserje, aprendi? ingl?s por las noches y fue ordenado sacerdote antes de conseguir la nacionalidad, hace ya 20 a?os. Le?n XIV no solo busca con ?l una renovaci?n en la jerarqu?a eclesi?stica apostando por la diversidad y por el tipo de gu?a pastoral que aprendi? y ?l mismo practic? en Am?rica Latina, sino que quiso enviar una declaraci?n clar?sima a la Administraci?n Trump, que volvi? al poder con la promesa de deportar a decenas de millones de personas, que ha cerrado las fronteras y movilizado a todos los agentes federales posibles para perseguir, encerrar y echar incluso a quienes tienen toda la documentaci?n en regla.Las relaciones entre este presidente y El Vaticano nunca han sido buenas. Trump, millonario de cuna y volc?nico, est? acostumbrado a salirse con la suya y tiene un estilo avasallador que no acepta escalas de grises ni lecciones de nadie. Cree y repite que es siempre la persona m?s lista de la habitaci?n. Est? seguro de que el planeta entero necesita conocer su opini?n permanentemente, ya que tambi?n considera que nadie sabe m?s de casi ning?n tema que ?l mismo. Incluyendo, parece ser, teolog?a. Su filosof?a del poder le lleva a pensar adem?s que cualquier relaci?n es de suma cero, y que resulta est?pido no aprovechar la superioridad. Sin llegar todav?a a la famosa frase atribuida a Stalin sobre cu?ntas divisiones militares dispon?a el Papa de Roma, pero casi. Tras una visita en 2016 a la frontera entre M?xico y Estados Unidos, en una campa?a electoral centrada en la promesa de levantar un enorme muro defensivo, el Papa Francisco le dijo que "una persona que piensa solo en construir muros y no puentes no es cristiana". Trump respondi? de forma dur?sima, afirmando que era "lamentable y vergonzoso" que el Papa cuestionara su fe y acus? al Gobierno mexicano de utilizar al pont?fice pol?ticamente, dado que este, se?al?, "no entend?a" el problema de la inmigraci?n ilegal y el crimen en la frontera.La situaci?n fue tensa durante mucho tiempo. Francisco critic? repetidamente las pol?ticas migratorias estadounidenses, en especial las brutales separaciones de familias migrantes en la frontera -la gran aportaci?n de Stephen Miller, hoy uno de los asesores m?s radicales y poderosos de la Casa Blanca-, que calific? de una de "las mayores crueldades? imaginables. "Quien construye muros termina prisionero de ellos", avis?. En 2017, Trump visit? El Vaticano y ambos mantuvieron una reuni?n aparentemente cordial. Pero eso no cambi? la posici?n de Roma, que moviliz? a los obispos para que denunciaran los m?todos, los objetivos y las consecuencias de esas pol?ti
Fuente: El Mundo — Ver nota original