Comunidades de varios municipios del estado Zulia han permanecido más de 20 días sin acceso a agua potable distribuida por Hidrolago. Según el gobernador chavista Luis Caldera, los responsables de esta crisis son los denominados "eventos eléctricos" que han afectado el funcionamiento de los sistemas de bombeo. Residentes del Conjunto El Pinar, ubicado en el sector Pomona de Maracaibo, denunciaron que al acudir a las oficinas de Hidrolago para exigir explicaciones, la única respuesta recibida fue que la falta de electricidad había impedido el bombeo del agua hacia sus viviendas.
El informe presentado por el gobernador Caldera, basado en datos del presidente de Hidrolago Miguel Perozo, confirma que los apagones fueron determinantes en la suspensión del servicio de distribución por tubería en el sistema Luciano Urdaneta, que surte a los embalses Tulé, Manuelote y Winka. Adicionalmente, la empresa reportó una parada no programada de 72 horas en la represa Tulé causada por "una situación en la tubería de la aducción", problema que según las autoridades ya fue subsanado.
Tras casi un mes de escasez, el servicio de agua ha comenzado a normalizarse gradualmente en diversas comunidades zuliana, aunque la situación sigue siendo crítica. La realidad actual es que la mayoría de localidades recibe agua cada 10 o 15 días, con duraciones de apenas uno o dos días. Solo pocas zonas tienen acceso semanal al servicio, mientras que son prácticamente inexistentes las áreas con suministro continuo de agua potable por tubería.
Los racionamientos eléctricos persisten en el Zulia con cortes diarios de entre cinco y ocho horas, manteniendo la incertidumbre sobre posibles recurrencias de la crisis hídrica. Esta situación expone la vulnerabilidad del sistema de abastecimiento de agua, que depende directamente de la estabilidad del suministro eléctrico, generando preocupación entre los habitantes sobre futuras interrupciones del servicio.
Fuente: La Patilla — Ver nota original