Venezuela: tres citas con el destino, por Humberto García Larralde

Venezuela: tres citas con el destino, por Humberto García Larralde

Lapatilla junio 10 2026, 7:23 amPosteado en:  OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn En las circunstancias confusas e inciertas por las que atraviesa Venezuela actualmente, se asoman tres importantes pruebas que habrán de comprometer, en buena parte, su futuro.    Venezuela atraviesa un plan de TRES FASES, déjanos tu correo y te actualizaremos al momento La primera es la descomunal deuda pública que pesa sobre el país, dos veces el valor de su PIB actual. Es una magnitud imposible de pagar, más con la postración de la industria petrolera –fuente principal de divisas– y la devastación de la economía doméstica. Pero, mientras no sea resuelta, Venezuela permanecerá aislada de los circuitos financieros mundiales, perjudicando sus posibilidades de incrementar sus flujos comerciales y de inversión, y de concertar acuerdos variados con entes  externos y/o países amigos. No queda de otra, entonces, que entrar en un proceso de negociación con la variada gama de sus acreedores para reestructurar esa deuda en términos compatibles con la  recuperación del país. Es menester reducir, hasta donde sea posible, su monto y tasas de interés, alargar sus plazos y conseguir años muertos iniciales, libres de pago. Pero una reestructuración así, dado el estado de destrucción en que se encuentra Venezuela, representa un enorme desafío. Para empezar, es imprescindible ordenar sus cuentas internas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) no ha podido evaluar ni conciliar estas cuentas desde 2004. Luego, Maduro dejó de publicar cifras sobre la economía real, incluyendo el sector externo, en 2019. No se rinden cuentas fidedignas sobre la gestión presupuestaria desde aun antes, tampoco del déficit fiscal y sus fuentes de financiamiento. Mucho menos existe información pormenorizada de los distintos instrumentos que componen el total de la deuda, sus condiciones y, muchas veces, de sus verdaderos titulares. No hay base alguna para iniciar una negociación exitosa en tales condiciones.  Segundo, años de expoliación obligan a desconfiar de la legalidad o legitimidad de muchas de estas deudas. Una reestructuración presurosa, sin la debida “limpieza”, puede dejar al país encadenado a pagos injustificados que, además de ser éticamente insultante, perjudica la imagen del Estado y lo vacía de recursos con los cuales atender los ingentes problemas que hoy aquejan a la población. Una auditoría  exhaustiva de esta deuda, conciliándola con cuentas públicas saneadas y validadas por el FMI, llevará mucho tiempo. De ahí preocupa el anuncio reciente de la presidenta que designó Donald Trump, Delcy Rodriguez, de adelantar el proceso de reestructuración, encargando para ello a una banca de inversión, Centerview Partners. Pero, al no hacer referencia a este tema, ni disponer de una base de datos económicos creíble y bien fundamentada, y tampoco asomar indicios de un programa macroeconómico que permitirá atender los compromisos de pago que se acuerden sin comprometer el crecimiento necesario, la sostenibilidad de esta deuda habrá de “cojear”.en aspectos fundamentales. El interés de algunos bonistas en arribar, cuanto antes, a un acuerdo que evite tener que negociar una rebaja (“quite”)de sus acreencias alimenta la suspicacia de que, con la probable anuencia del gobierno de Trump, se privilegie un arreglo con ellos, obviando la coordinación con el FMI. El país perdería su aval, asesoría y asistencia financiera, debilitando su posición negociadora ante los demás acreedores. Asimismo, queda expuesto a tener que renegociar lo acordado eventualmente, pero en condiciones más vulnerables y de mayor inestabilidad, co

Fuente: La Patilla — Ver nota original

Related Articles

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore