VENEZUELA: Santa paz - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Tal Cual / ¿Es deseable para el futuro de la democracia internacional la paz de Colombia en los términos que la propone el presidente Juan Manuel Santos? ¿Es conveniente para América Latina? ¿Es favorable a los intereses de Venezuela? ¿Cuál Venezuela? Con lagunas de relativa calma ha transcurrido la historia de Colombia desde la época de la Independencia. La parte de esa larga guerra que mejor conocemos hoy es la que los académicos han bautizado con el nombre de “La Violencia”, que es la que explota con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, en Bogotá, el 9 de abril de 1948 y aún sigue vigente.

Venezuela siempre ha estado más que pendiente de esa situación tan dolorosa, no solo por los efectos perversos que sobre nuestro territorio, aguas abajo, drenan desde allá como resultado de una guerra de la que no somos ni responsables ni parte, sino además porque históricamente, ya antes de la independencia, hemos tenido para con nuestros vecinos, a pesar, un comportamiento solidario.

En nuestro paréntesis democrático, de ni siquiera medio siglo, sin pedir nada a cambio, por cuestión de principios y sentimientos nobles, Venezuela fungió de facilitador o participó activamente en todos los procesos de negociación o de diálogo entre los distintos gobiernos colombianos de esa época y los “alzados en armas”, como suele llamarse a la guerrilla por aquellos rumbos.

La paz en Colombia hoy se ha convertido en un galimatías que desde aquí pareciera no tener solución, y allá tampoco, nada más al observar el diccionario y menudeo de enredos y zancadillas que escuchamos en la chismografía “chuzada”, mediática y mediatizada. En la sociedad colombiana no hay consenso sobre este nuevo contrato social con la guerrilla. Es más, crece el descontento, la desconfianza, la desaprobación y lo más preocupante, la indiferencia, frente a temas como la impunidad de los victimarios, su desarme, el post conflicto, los crímenes de lesa humanidad y un largo etcétera.

No parece que por el momento se pueda resolver el conflicto en cuya controversia los Castro, anfitriones absurdos de la paz, parecieran estar más cerca de las posiciones del alto gobierno neogranadino que de las propias FARC-EP. El poder real en La Habana apuesta al cese de la guerra casi que a cualquier precio, a la inclusión de la guerrilla en la vida política, y a un posible éxito político-electoral de las fuerzas de izquierda, como viene ocurriendo en buena parte de América Latina desde que Chávez ganó la elecciones en 1998 y Colombia hacía las veces de muro de contención, al lado de los Estados Unidos, frente al socio-comunismo internacional. Lo demás es historia u hojarasca.

Todos estos elementos puestos sobre el tapete ponen en evidencia la necesidad de discutir con criterios menos románticos que los de costumbre, los posibles efectos de la paz “a la Santos” para los intereses de la democracia mundial, para las fuerzas democráticas en América Latina y para Venezuela muy particularmente. El debate está en pie.

Con Información de Tal Cual

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