VENEZUELA: Ni culpabilidad, ni arrepentimiento - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Universal / Se trata de dos emociones profundas y contundentes, que todos hemos sentido en algún momento. Cuando me refiero a “Culpabilidad”, busco precisar que es exactamente: el sentimiento de creerse hondamente responsable por un acto mal hecho. Al referirme al “Arrepentimiento” intento describir: el cúmulo de sensaciones y pensamientos que nos abordan,  luego de hacer algo que hubiésemos querido no haber hecho. Podemos sentirnos culpables por algo y no sentirnos arrepentidos, a la inversa  también puede ocurrir.

Existen personas que parecen tener bloqueadas estas emociones, y sus conductas pueden llegar a ser violentas, calculadoras, represoras, despiadadas e inhumanas, sin mostrar un mínimo de compasión por sus actos; suelen justificarlos con argumentos muy elaborados, que terminan siendo vacíos a los ojos de la humanidad. Sentir, identificar, regular y actuar con base a estas emociones, es parte de la salud mental.

Dicen que el poder encandila a la persona que lo ostenta, y le hace perder el sano juicio; esto se hace evidente cuando se observa, el aprovechamiento del poder para justificar cualquier tipo de acto, sin sentir ni culpa y ni arrepentimiento. 

En los procesos de liderazgo, los líderes, conviven con estas emociones con frecuencia, y cuando las decisiones comprometen a mayor número de personas, puede llegar a ser más aguda la duda. Muchos líderes evitan conscientemente (o no) las decisiones que saben que deben tomar, para no tener que caer en estas emociones. Así que el nivel de consciencia (nivel racional), el miedo y, evitar caer en las 2 emociones que son protagonistas de  esta entrega, puede convertirse en un marco regulador de la gestión de un buen líder, en el uso del poder. 

El líder no es un iluminado que está por encima del bien y el mal; tampoco se trata de un ser con dones superiores, libre de pecados, y que su conducta es lo más parecido a la perfección; el líder puede intentar mostrarse como tal, creerlo es una ingenua decisión individual. 

Los líderes se equivocan, y cuando  se enfrentan a la vivencia de sentirse culpables y arrepentidos, pueden llegar a la primera fase del manejo de esta mezcla emocional: el perdón a sí mismo; para luego pasar a un real avance: la rectificación. Si un líder no  es capaz de rectificar, no sirve para nada el haber pasado por el perdón.

La inteligencia emocional, es una competencia humana que los líderes deben desarrollar con mucho tino, ellos, deben aprender a canalizar su mundo emocional, que en muchas oportunidades se vuelve abstracto y desafiante, y puede hacer que se cometan errores, en muchos casos irreparables. Ser inteligente emocionalmente para líder significa, contar con la certeza de que las decisiones serán menos viscerales y, tendrán un mayor grado de humanidad y racionalidad.

La inteligencia emocional, se convierte en un recurso para la mejor toma de decisiones; ya sea desde el miedo bien canalizado, y comprender que sentir  “la culpa” y “el arrepentimiento” no son símbolos de debilidad, sino, por contrario, son evidencias de humanidad, que sirven para abrir el espacio de una toma de decisión sana e inteligente para todos.

Dada mi labor de formar hombres y mujeres, siempre guardo la esperanza que, pueda ser un medio para que ellos descubran y abran con alegría, el tesoro que poseen en sus emociones, y que las usen para transformar positivamente su entorno.

En tiempos donde el caos y la violencia dicen: Presente. Los líderes están forzados a regular su poder, poniendo un alto grado de inteligencia emocional. Ojalá los políticos de mi país puedan entender este mensaje. 

@amanciojeda

VENEZUELA: Ni culpabilidad, ni arrepentimiento

Con Información de El Universal

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