La crisis del sistema de agua en Venezuela requiere de una inversión sostenida y bien estructurada para recuperar la infraestructura hidráulica del país que abastece a millones de ciudadanos. Según el ingeniero José Norberto Bauzón, la nación cuenta con una infraestructura robusta pero envejecida que ha operado sin mantenimiento adecuado durante el siglo XXI. El sistema cuenta con una capacidad instalada para distribuir hasta 150.000 litros por segundo, equivalente a 300 litros diarios por persona, pero actualmente funciona por debajo del 50% de su capacidad nominal. Este deterioro ha generado frecuentes cortes en el suministro de agua potable que afectan a todo el territorio nacional.
La propuesta para estabilizar el servicio de agua contempla una inversión anual de 1.000 millones de dólares durante un período de tres años consecutivos. Este plan se enfocaría en la rehabilitación integral de los sistemas existentes bajo la dirección de profesionales locales especializados. El ingeniero Bauzón enfatiza la importancia de mantener la autonomía técnica en las decisiones operativas, asegurando que sean los ingenieros venezolanos quienes definan las estrategias de recuperación. La descentralización administrativa y la transparencia en la participación del sector privado son componentes fundamentales para garantizar la eficiencia y continuidad del proceso de rehabilitación.
La demanda energética del sistema de distribución de agua representa un desafío crítico para la operatividad nacional. El servicio de acueducto en Caracas requiere por sí solo 500 megavatios para funcionar adecuadamente, mientras que el 70% de la energía del país proviene de sistemas hidroeléctricos. Esta dependencia de la energía hidroeléctrica crea una vulnerabilidad significativa en el sistema, ya que cualquier deficiencia en la generación afecta directamente la capacidad de bombeo y distribución de agua potable.
La situación actual es crítica en varias regiones del país, particularmente en estados como Sucre e islas como Margarita, donde la población enfrenta una crisis hídrica sin precedentes desde hace casi dos meses. Las autoridades han manejado la situación con hermetismo, mientras que miles de personas se ven obligadas a depender de fuentes alternativas como agua de mar, ríos y tomas improvisadas para subsistir. Expertos y analistas políticos coinciden en que existe una falta de voluntad política para solucionar los problemas de los servicios públicos, lo que hace más urgente la necesidad de una intervención técnica y financiera inmediata que permita rescatar la infraestructura valiosa que posee el país.
Fuente: La Patilla — Ver nota original