VENEZUELA: La morgue de Bello Monte un día después de la muerte de Óscar Pérez y sus 6 compañeros - EntornoInteligente

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Veinticuatro horas después de la operación en la que murieron siete personas en El Junquito, a manos de las fuerzas de seguridad del Estado, sus familiares no pudieron llevarse sus restos. Los cadáveres de los dos funcionarios de las FAES y miembros del colectivo Tres Raíces, sí fueron entregados el mismo día

Lorena Meléndez G.

@loremelendez

La decena de efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que mantenía cerrado el paso por la calle Neverí, a la altura de la morgue de Bello Monte, no se había visto allí desde mayo de 2016, cuando el delincuente más buscado del país, José Antonio Tovar Colina, apodado “El Picure”, cayó en medio de un presunto enfrentamiento policial. Desde las 8:00 am, los uniformados estaban desplegados en la zona, aunque a la sede habían llegado mucho antes, en la madrugada. Inquietos, se movían de un lado al otro. Iban hasta el edificio de la Medicatura Forense, se desplazaban hacia el otro cierre de vía, se apostaban frente a la entrada, pero todos cumplían una orden clara: impedir el tránsito hacia el depósito de cadáveres donde estaba el cuerpo de Óscar Pérez y de otras 6 personas que habían muerto en un chalet, ubicado en El Junquito, cuando los cuerpos de seguridad del Estado los atacaron la mañana de este lunes, 15 de enero.

Los restos Pérez, el inspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) que se hizo famoso al robar un helicóptero policial para hacer explotar granadas sonoras en las sedes del Tribunal Supremo de Justicia y del Ministerio de Interior, Justicia y Paz, en junio de 2017, habían arribado a la morgue a las 6:30 pm del lunes, casi 8 horas después de que “el piloto”, como también lo conocían, muriera por el impacto de al menos cinco balazos. Un día después de su ingreso, nadie había reclamado su cuerpo. Todos sus allegados estaban fuera del país.

Con las entradas bloqueadas por los guardias, la mañana de este martes en Bello Monte transcurrió sin mayores novedades, aunque sí con varias certezas. Temprano se supo que los cadáveres de Heyker Leobaldo Vásquez Ferrera y Hansin Jesús Dávila Jiménez, los colectivos y funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) que cayeron durante el operativo, habían sido retirados la noche anterior. También se conoció que se prohibieron los ingresos de nuevos cuerpos al recinto y que los familiares que hacían trámites ese día, reclamaban los restos de personas que habían muerto durante el fin de semana. Curioso igualmente fue saber que los empleados de la Medicatura laborarían hasta el mediodía. A partir de allí, el lugar sería tomado por funcionarios de otras morgues. Y así ocurrió.

Más: Cédula atribuida a policía asesinado en operativo contra Óscar Pérez corresponde a una mujer Cerca de las 11:00 am, un grupo de siete motorizados de la PNB que pasaba por la zona, se encargaron de desalojar a un puñado de periodistas que había burlado los cierres de calle para esperar a las puertas de la morgue a alguno de los familiares de Pérez o de sus compañeros. Más de una decena de cámaras de televisión y reporteros aguardaron detrás de la barrera verde de la GNB. Pero todavía nadie se acercaba a exigir la entrega de cadáveres o, al menos, a confirmar quiénes eran los otros que habían muerto.

Identificados Los nombres se conocieron a las 12:20 del mediodía y no fue en la morgue ni a través de los parientes. A esa hora, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Nelson Reverol, confirmó en rueda de prensa que Pérez y su grupo habían caído luego de supuestamente violar el acuerdo de rendición y de disparar contra los policías que habían ingresado al chalet que les servía como refugio. Junto al inspector del helicóptero murieron Daniel Enrique Soto Torres, Abraham Lugo Ramos, Jairo Lugo Ramos José Alejandro Díaz Pimentel, Abraham Israel Agostini y una mujer, de 26 años, no identificada. Apenas 20 minutos después de la declaración, los primeros parientes reclamaron los cuerpos.

Ella, una joven delgadísima con leggins y chaqueta oscura llamó la atención desde que se bajó del carro. Lloraba desconsolada, abrazada a una mujer que la acompañaba. El cabello largo y negro le tapaba la cara. Las piernas le flaqueaban. Un adolescente y un hombre joven andaban con ambas. Los cuatro venían por los restos de Díaz Pimentel.

“Yo lo quiero ver, yo lo quiero ver”, dijo la muchacha cuando arribó a la alcabala de la GNB. Pero el militar le aclaró que no podría hacerlo. Que, aunque en la morgue estaba el cuerpo, allí solo cumpliría un trámite administrativo pero no tendría contacto alguno con el cadáver. Minutos después, la joven se calmó. Sus ruegos pasaron a ser sollozos. Ni ella ni sus acompañantes quisieron hablar ante las cámaras.

El intento de llevarse el cuerpo fue en vano. Una comisión de diputados de la Asamblea Nacional, designada especialmente para investigar la muerte de Pérez y su grupo en El Junquito, explicó el porqué horas después. “Ya a todos se les practicó la autopsia, pero los cuerpos están en jurisdicción de justicia militar”, afirmó José Luis Pirela, uno de los parlamentarios, quien aclaró que el fiscal militar 9no, Luis Marval Flores, es quien debe expedir una autorización para que se retiren de la Medicatura los cadáveres en cuestión.

“Si entregaron los cuerpos de los miembros del colectivo Tres Raíces, ¿por qué no entregan los cuerpos para que los familiares de estos venezolanos puedan enterrar a los suyos en paz y que este país pueda entender lo que está sucediendo?”, acotó Winston Flores, otro de los diputados que acudió a Bello Monte.

Solo allegados Poco después de la 1:00 pm, dos mujeres se estacionaron y se bajaron de un auto compacto. Cuando uno de los periodistas se acercó, una de ellas, trajeada con una camiseta en la que se leía ‘Fundación GV33 Moral y Luces’, contestó: “yo vengo por lo mismo que vienes tú”. Y así era. Ambas venían a acompañar a los familiares de Pérez, pero estos nunca llegaron.

GV33 era el nombre de la institución benéfica que Pérez creó dos años atrás para ayudar a niños especiales, con enfermedades crónicas o en situación de calle. Aunque las mujeres admitieron que eran miembros de la fundación, se negaron a hablar sobre “el piloto” en profundidad. Solo añadieron que, en vida, había sido una persona “increíble”.

Ya cerca de las 2:00 pm se conoció que un allegado de la mujer que había muerto en el chalet, la había identificado. Su nombre, de acuerdo a información extraoficial, era Lisbeth Andreína Ramírez Mantilla, de 29 años y natural del estado Táchira. Ningún familiar suyo estaba en Caracas y por eso nadie la había reclamado.

Una hora después, dos carros oscuros con siete personas a bordo arribaron a la Medicatura. El grupo quería saber sobre el cadáver de Abraham Israel Agostini, un ex militar y ex policía del estado Aragua que se había unido al grupo de Pérez sin que, supuestamente, sus amigos se enteraran.

Lee más: Cofavic: El Estado está obligado a respetar y garantizar los derechos humanos de todas las personas sin distinciones “Nosotros supimos porque el envió varias notas de voz”, explicó uno de los hombres relacionados con Agostini. En estas, el ex funcionario de 33 años de edad, que durante los últimos meses trabajaba como encargado en una tienda del oeste de Caracas, se despedía de su madre y de su familia.

“Mamá, en este momento estoy aquí con mis compañeros de lucha… Estamos rodeados, tenemos armas, hemos intercambiado disparos, me hirieron (…) Vamos a tratar de salir de esto por negociación o por otro… como dé lugar. Le envío esta nota para decirle que nos encomiende a Dios, que ore por nosotros (…) Aquí resistimos, estamos negociando. Se acercaron, van a traer a fiscales y a los medios, vamos a ver qué podemos hacer”, decía Agostini en uno de los audios que circularon a través de Whatsapp.

Los amigos del ex policía tampoco pudieron hacer nada con los trámites de los restos. Se quedaron esperando la llegada de la madre de Agostini, que residía en Maracay. El resto de sus parientes, incluyendo sus cuatro hermanas, vive en el extranjero.

A la morgue también llegaron los familiares de Antonio José Pérez, uno de los detenidos mencionados por Reverol y señalado por supuestamente haber participado en el asalto al comando de la GNB en San Pedro de Los Altos, perpetrado por Pérez en diciembre pasado, donde robaron decenas de fusiles y otras armas. Los parientes buscaban en el depósito de cadáveres a la novia del muchacho, Jeny D’ Amico, quien estaba con él en Barquisimeto el fin de semana por la procesión de la Divina Pastora. Se cree que fue en esa ciudad donde lo capturaron. Hoy, su paradero es desconocido.

A las 6:00 pm, solo unos pocos periodistas seguían en Bello Monte. Fue a esa hora cuando un comando antimotín de la Guardia Nacional arribó a la zona. En redes sociales había corrido una convocatoria para ir a protestas hasta la morgue. Pero nadie llegó. Los cadáveres siguieron en la Medicatura y nadie se los pudo llevar.

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Con Información de Runrun

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