Lapatilla junio 17 2026, 6:36 amPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Pocas profesiones tienen asociado el concepto de emergencia en su desempeño. El DRAE define la palabra “emergencia” en su tercera acepción como “3.f Situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata”. Pareciera obvio que la palabra está asociada a la profesión médica, o a profesiones como bomberos o paramédicos. Si alguien sufre un accidente grave, lo urgente es proporcionarle los primeros auxilios y llamar a un servicio de ambulancias para trasladarlo a un hospital. A nadie se le ocurre decir que hay que esperar que aparezca un familiar para trasladar a la persona. ES UNA EMERGENCIA y se toman las medidas que haya que tomar para que la persona no muera. Hay personas que no están acostumbradas a accionar en emergencias. Se quedan congeladas o se ponen nerviosas, incluso tratan de ignorar el problema. Pero la emergencia está allí y se agrava conforme pasa el tiempo. Los médicos saben qué hacer cuando ocurre un accidente; está en la estructura de su formación profesional abordar esas situaciones. Los bomberos saben qué hacer cuando se presenta un incendio. Están entrenados para eso. Pero definitivamente en otros oficios la emergencia no se siente de la misma manera. Venezuela atraviesa un plan de TRES FASES, déjanos tu correo y te actualizaremos al momento ¿Siente de verdad un político qué hacer cuando un país está en ruinas y la gente muere de mengua en los hospitales? ¿Sabe qué hacer cuando la población, en especial la más vulnerable, no tiene cómo comprar el mínimo para subsistir? ¿Están entrenados debidamente para tomar las medidas necesarias ante una hiperinflación? ¿Saben cómo hacer frente al colapso generalizado de los servicios públicos o la falta de agua en comunidades enteras? Los políticos europeos de la época de la postguerra tuvieron que lidiar con crisis de esas magnitudes y supieron qué hacer. Sin embargo, parece demasiado pedir semejante cosa a los políticos venezolanos, no solo por su inexperiencia inocultable en el manejo de este tipo de crisis, sino porque ni siquiera los vemos en otro intento que no sea ocupar un cargo electoral. Después de la guerra no declarada del régimen en contra de la población, que ha producido una situación de destrucción generalizada semejante a la de un conflicto armado, ya es obvio que el oficio de la política en Venezuela no ofrece la experiencia necesaria para abordar la emergencia venezolana. ¡Ni siquiera la sienten! Tanto es así que lo único que han sido capaces de ofrecer a la población ante el desastre que vivimos es que espere meses y años a unas nuevas elecciones. Mientras tanto, Venezuela está tirada en el pavimento desangrándose, esperando que alguien se sensibilice y entienda que el país no puede esperar más y que hay que meterla en una ambulancia y llevarla a un hospital, porque el “desastre que requiere una acción inmediata”, y es por eso que se trata de una emergencia. Habiendo explicado la acción básica necesaria, hay que pasar a explicar quién puede llevarla a cabo. No habiendo nadie en el sector político del país capaz de entender el concepto de emergencia nacional, solo me queda apelar a quienes tuvieron la iniciativa de llevarse a Nicolás Maduro Moros y su esposa, y dejar en su lugar a quienes fueron sus cómplices en el saqueo generalizado de Venezuela. Es un hecho notorio y comunicacional que los EEUU han asumido a la fuerza el control del país, como bien lo dijo el presidente Donald Trump en varias de sus intervenciones después del 3 de enero, en especial la primera, en su conferencia de prens
Fuente: La Patilla — Ver nota original