ALEJANDRO J. SUCRE 07/06/2026 05:07 am Venezuela está experimentando una transformación estructural silenciosa, pero de hondo calado: la progresiva privatización de facto de su mercado cambiario, impulsada por la multiplicación de operadores privados en los sectores petrolero y minero.Durante décadas, la renta petrolera venezolana fluyó por un único canal: PDVSA cedía sus divisas al Banco Central de Venezuela (BCV), y el Estado distribuía esos recursos según sus prioridades políticas y fiscales. El tipo de cambio era, en esencia, una variable administrativa. Ese paradigma está cambiando.El nuevo esquema de contratos de participación petrolera (CPP) y de concesiones mineras asigna bloques y campos a múltiples operadores privados —nacionales e internacionales— que generan sus propias divisas. Crucialmente, esas empresas son dueñas de esos dólares y pueden decidir libremente si los venden en el mercado local, los repatrían o los mantienen en el exterior. No existe obligación de cesión al BCV. En esa libertad reside la semilla de un mercado cambiario genuinamente privado.Esta descentralización del flujo de divisas tiene implicaciones profundas. El mercado cambiario venezolano, hoy todavía dominado por la intervención estatal, evolucionará gradualmente hacia un esquema de oferta y demanda en el que múltiples actores —operadores de campos, empresas de servicios, exportadores mineros— determinarán la disponibilidad real de dólares en la economía. El BCV seguirá actuando como regulador y árbitro de última instancia, pero dejará de ser el proveedor dominante de divisas.Para junio de 2026, el BCV prevé colocar 1.700 millones de dólares en intervención cambiaria, cifra que supera en 7,55% los 1.580,65 millones vendidos en mayo. La tasa de intervención se fijó en 615,52 bolívares por dólar, un alza de 0,74% frente a los 611 bolívares de mayo. Participarán 20 bancos en el esquema —tres públicos y 17 privados— en un mecanismo que por ahora sigue siendo el ancla del tipo de cambio
Fuente: El Universal — Ver nota original