Venezuela: expectativas y realidades de la negociación “El reto principal consiste en transformar la rivalidad destructiva en un ejercicio real de política práctica” Por Piero Trepiccione ● Política ● 1 agosto, 2026 7:30 am En las calles descoloridas y en los hogares golpeados por la prisa cotidiana, se respira un aire denso, una mezcla de cautela y silencio tenaz. La convocatoria a una nueva mesa de diálogo este primero de agosto reabre el debate nacional. No es el primer intento de concertación en la memoria reciente del país. Sin embargo, la coyuntura actual impone un tono distinto, cargado de urgencias sociales, heridas profundas y exigencias tangibles. El ciudadano común contempla el tablero político con el cansancio propio de quien ha visto pasar demasiadas promesas. La desconexión histórica entre el tablero y la calle durante años, las dinámicas transitaron por una vía paralela al sufrimiento popular. Mientras la dirigencia medía fuerzas en los salones, la gente resolvía la supervivencia diaria entre apagones y carencias. Se ha advertido con insistencia que la política real pierde sentido si olvida el sentir de las comunidades. Esta distancia estructural ha generado un escepticismo profundo en el alma nacional. Por ello, el anuncio de una nueva hoja de trabajo exige superar los discursos sin sentido de profundidad. Para el venezolano de a pie, las palabras vacías perdieron su valor de cambio hace bastante tiempo. El 1A: Entre la desconfianza aprendida y la necesidad de pactar El inicio formal de las conversaciones este primero de agosto plantea un dilema ético e institucional. De un lado pesa la desconfianza acumulada por negociaciones previas que no dejaron frutos legibles. Del otro lado presiona la realidad insoslayable de una nación que necesita certezas urgentes. La reinstitucionalización del país no es un abstracto jurídico ni un trofeo para las cúpulas. Significa devolver el valor de la ley, garantizando arbitrajes transparentes y reglas claras de co
Fuente: Efecto Cocuyo — Ver nota original