Venezuela entre la devaluación y el abandono, por Anthony Hernández

Lapatilla julio 11 2026, 8:22 amPosteado en:  OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn El salto del dólar BCV por encima de los 700 bolívares y la deficiente respuesta oficial tras el terremoto no son hechos aislados. Son expresiones de una misma realidad: la de un poder agotado, incapaz de proteger al ciudadano, sostener la moneda o responder con eficacia ante la crisis. Por: Anthony Hernández URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ Venezuela vuelve a enfrentar una escena que, aunque dolorosamente conocida, no deja de ser devastadora: el bolívar perdiendo valor a un ritmo asfixiante, el dólar BCV superando la barrera de los 700 bolívares y millones de ciudadanos viendo cómo su salario se desvanece antes incluso de llegar a sus manos. No se trata de un simple episodio cambiario ni de una fluctuación aislada del mercado. Se trata de una nueva manifestación del colapso de un modelo que destruyó la confianza en la moneda, arruinó el ingreso de las familias y redujo la economía nacional a una rutina de incertidumbre, empobrecimiento y supervivencia. Cada escalada del dólar representa una agresión directa contra la vida cotidiana del venezolano. Golpea al trabajador que cobra en bolívares y paga en una economía marcada por la referencia del dólar; golpea al comerciante que no logra sostener precios en medio de la volatilidad; golpea al productor que intenta mantenerse a flote en un entorno hostil; y golpea, sobre todo, a las familias que ven cómo la comida, las medicinas, el transporte y los servicios se alejan cada día más de sus posibilidades. La devaluación ya no es una noticia económica: es una condena social. La ruina de la moneda Lo más grave es que este deterioro no es accidental. La destrucción del bolívar es el resultado de años de improvisación, opacidad, emisión sin respaldo, destrucción del aparato productivo y una gestión económica incapaz de ofrecer estabilidad o confianza. El bolívar dejó de ser un símbolo de soberanía para convertirse en la evidencia más palpable de un fracaso nacional. En Venezuela, ahorrar es imposible, planificar es un privilegio y cobrar un salario en moneda local se ha convertido en una forma de empobrecimiento acelerado. La barrera de los 700 bolívares por dólar BCV tiene, por tanto, un peso que va mucho más allá de la cifra. Es la constatación de que el país sigue atrapado en un ciclo de devaluación y deterioro donde el ciudadano paga las consecuencias de decisiones tomadas desde el poder, pero nunca corregidas con seriedad. Es la confirmación de que el modelo vigente no ha sido capaz de estabilizar la economía, ni de proteger el valor del trabajo, ni de ofrecer un horizonte mínimamente predecible para quienes intentan salir adelante. El terremoto y el rostro de la ineficiencia Pero si la crisis cambiaria retrata el agotamiento económico del poder, la respuesta oficial tras el terremoto terminó de revelar su agotamiento institucional. Ante una emergencia de gran magnitud, lo que el país necesitaba era coordinación, rapidez, información, presencia del Estado y capacidad de respuesta. Lo que recibió fue una mezcla de lentitud, improvisación y abandono. Una tragedia natural pone a prueba la solidez de cualquier sistema de gobierno. Mide la capacidad de reacción, la preparación logística, la articulación de los cuerpos de emergencia y, sobre todo, la prioridad que se le da a la vida humana. En el caso venezolano, el terremoto dejó una conclusión dolorosa: el aparato estatal luce mucho más preparado para el control político y la propaganda que para atender con eficaci

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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