Venezuela se posiciona como uno de los 17 países megadiversos del mundo y el sexto en América Latina, albergando un patrimonio biológico de proporciones extraordinarias. Según el Sistema Venezolano de Información sobre Diversidad Biológica, el país cuenta con más de 16.000 especies de plantas, muchas de ellas endémicas, además de más de 1.400 especies de aves que lo sitúan entre los primeros puestos mundiales en diversidad ornitológica. Esta riqueza natural coloca a Venezuela en una posición privilegiada a nivel global, comparándose únicamente con potencias biológicas como Brasil, Colombia, México, Perú y Ecuador.
A pesar de esta inmensa riqueza, los ecosistemas venezolanos han sufrido un impacto considerable en los últimos décadas. Cifras de MapBiomas Venezuela indican que entre 1985 y 2023, el país perdió cerca de 4,16 millones de hectáreas de coberturas naturales, una cifra alarmante que evidencia la presión ambiental existente. Aunque alrededor del 62% del territorio nacional aún conserva coberturas naturales, la magnitud de la devastación continúa siendo innegable, con estudios que coinciden en pérdidas superiores a cuatro millones de hectáreas de ecosistemas naturales.
La región de América Latina y el Caribe enfrenta una crisis sin precedentes de biodiversidad. Diego Díaz Martín, director general de Vitalis para Iberoamérica, señaló que la lista roja de la UICN registra más de 10.000 especies amenazadas en la región, entre ellas más de 6.800 plantas y más de 3.200 animales. La minería ilegal ha fragmentado hábitats vitales, mientras que la deforestación y otras actividades extractivas no controladas continúan degradando los ecosistemas, siendo la zona sur del país la que genera mayor preocupación entre expertos en conservación.
Proteger esta vasta biodiversidad requiere un compromiso multisectorial sin precedentes. Gobiernos, empresas privadas y la ciudadanía deben asumir acciones concretas para conservar áreas naturales, restaurar ecosistemas degradados y promover un desarrollo verdaderamente sostenible. Según Díaz Martín, el gran reto inscribe en armonizar el progreso económico con la preservación de los ecosistemas, buscando que las futuras generaciones hereden un planeta con la misma riqueza biológica que caracteriza a Venezuela y a toda la región latinoamericana.
Fuente: El Universal — Ver nota original