VENEZUELA: Ecos de una "yihad" criolla - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Universal / Tres venezolanos y cinco trinitenses irán a juicio la próxima semana, para rendir cuentas sobre un caso de supuesto terrorismo islámico en Venezuela. Tras nueve meses en prisión, los acusados comparecerán el próximo 26 de enero ante los tribunales, para enfrentar un proceso en el que el Ministerio Público los presenta como “terroristas”.

Las dudas empezaron por las fotos guardadas en un teléfono celular. El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) consiguió una serie de imágenes de extranjeros -uno de ellos retratado con turbante- haciendo una práctica en un polígono de tiro de la Policía Nacional.

El teléfono pertenecía a uno de los 22 miembros de la comunidad musulmana de Trinidad y Tobago, que fueron detenidos en marzo del año pasado durante un allanamiento practicado en Caracas. Cinco de ellos siguen en prisión junto a otros tres venezolanos, que la Fiscalía 54 con Competencia Nacional quiere vincular como colaboradores.

Todo empezó en un hotel de Sabana Grande. La historia oficial, que reposa en el expediente judicial AP02-P-2014-024284, advierte que una comisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) allanó el pasado 19 de marzo el Hotel Plaza Palace de la avenida Los Mangos, para despejar las denuncias que habían recibido a través de llamadas telefónicas anónimas contra un grupo de ciudadanos de Trinidad y Tobago que se encontraban en el país.

Los funcionarios decomisaron varias prendas de vestir de la marca 5.11, especiales para el escultismo y prácticas de estrategias tácticas. En las habitaciones también encontraron computadoras portátiles; una insignia del logo que anteriormente tenía la Policía de Chacao; 102.000 dólares en efectivo, 66 pasaportes, teléfonos satelitales y otros celulares, uno de los cuales guardaba un video y varias fotos que la Fiscalía ahora presenta como el cuerpo del delito de una supuesta historia de terrorismo internacional, de la que poco se ha hablado en Venezuela.

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Varias de las fotos muestran a los extranjeros de perfil practicando su puntería en un polígono de tiro. La cámara del celular de uno de ellos registró el momento en que disparaban a un lado de un funcionario venezolano que cargaba una franela de la “UOTE”, la Unidad de Operaciones Tácticas Especiales de la Policía Nacional Bolivariana. Fue así como se determinó que todo había sido en plena Caracas, en las instalaciones policiales de la parroquia Caricuao.

La defensa, de cualquier modo, habla de un exabrupto. “Tal vez los funcionarios policiales involucrados merecen una sanción administrativa por permitirles realizar la práctica”, reconoce el abogado Germán Ponte, representante legal de Dominic Pitilal, Asim Luqman, Darren Daisley, Batterby Andre y Wade Charles, los cinco trinitenses que en este momento se encuentran detenidos por el Sebin en El Helicoide de Caracas. “Pero de allí a hablar de terrorismo hay un largo trecho”, dice.

En la misma onda, su colega Flavio Mayorga pregunta cuál es el delito: “Para que haya terrorismo deben planificar o perpetrar un atentado”, advierte. “El artículo 4 de la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo se refiere a casos de secuestros de aeronaves, tomas de rehenes, armas nucleares o destrucción de instalaciones públicas, y nada de eso pasó ni se pudo probar”.

Lo que sí quedó claro es que los cinco trinitenses entraron al país en diferentes vuelos, entre enero y marzo del año pasado, junto a familiares y amigos. Compraron la ropa de entrenamiento en una tienda ubicada en Chacaito; se hospedaron en un hotel de Sabana Grande y anduvieron por esas y otras zonas de Caracas sin levantar grandes sospechas.

No tuvieron ningún problema hasta el día en que fueron detenidos junto a familiares y amigos. Entonces afirmaron que a falta de una embajada de Arabia Saudita en su país, habían viajado desde Puerto España para gestionar los trámites necesarios para emprender la Umrah , una peregrinación a la Meca que muchos musulmanes suelen hacer en algún momento de su vida.

Así consta en las actas policiales y así declararon sus familiares cuando la prensa de Trinidad advirtió que las autoridades venezolanas incluyeron, entre los presos, hasta los niños que encontraron el 19 de marzo en el Hotel Plaza Palace de Sabana Grande.

Periplo por Caracas

Tras 10 días de prisión, seis mujeres y ocho niños fueron excarcelados y deportados a su país. Dos meses después, tres guías espirituales de la comunidad musulmana de Trinidad también fueron liberados y eximidos del caso. Entre ellos el imán Hamza Mohammed, quien ya había denunciado discriminación durante su paso por los calabozos del Sebin.

“En algunas de las habitaciones encontraron ropa de estilo militar, pero en la cárcel en la que estamos ahora vemos a los presos vistiendo prendas similares y no hay problema por eso”, declaró el 1ero de abril del año pasado vía telefónica a los medios de la red Caribbean Communications Network .

En la cárcel quedan cinco de los 22 adultos y niños que el Sebin encarceló en El Helicoide. La Fiscalía 54 Nacional con Competencia en Materia Contra la Legitimación de Capitales, Delitos Financieros y Económicos los imputó junto a tres venezolanos que han querido señalar como colaboradores. La historia que cuentan los abogados es menos rocambolesca: los trinitenses entraron a una tienda ubicada en la avenida El Bosque de Chacaito para comprar los uniformes que aparecen en el expediente y aprovecharon para preguntar si sabían dónde podían hacer una práctica de tiros.

El dueño de la tienda -el agente del Sebin Rafael Durán- los contactató con el comisario de la Policía Nacional, José Socorro, y así llegaron al polígono de tiro de Caricuao al volante del haitiano-venezolano, Joseph Jules, a quien habían contratado como chofer porque sabía inglés. Fin de la historia. No hay más, advierten los abogados del caso.

“Aquí lo que ocurrió fue que le dieron un enfoque equivocado al caso porque se presentó en marzo de 2014 en un momento difícil para el país”, concluye Germán Ponte como representante legal de los trinitenses. “Son extranjeros, musulmanes, algunos tenían turbantes y al verlos en un polígono de tiro, fueron estigmatizados y terminaron siendo imputados por terrorismo, junto a otros venezolanos que ahora quieren acusar de traición a la patria”.

Fantasmas de Damasco

En Trinidad y Tobago, sin embargo, hay quien ha dicho que tras este caso hay algo más. Citando un documento del propio Sebin, la cadena TV6 y el diario Trinidad Express hablan de ejercicios de guerra e, incluso, conexiones que llegan hasta los grupos sirios que luchan contra el régimen de Bashar Al-Assad: “En su documento secreto, el Sebin afirma que ‘Pitilal y sus compañeros han hecho que varias personas se manifiesten y hablen de rumores sobre entrenamiento de preparación para la yihad'”.

Señalan incluso -a través de una serie de reportajes del periodista Mark Bassant- que entre los 66 pasaportes que la policía política decomisó a los trinitenses puede haber combatientes en otros países. “El Sebin, en el documento ultrasecreto enviado al Gobierno de Trinidad y Tobago, sostiene que ‘existe preocupación por el hecho de que Pitilal y sus compañeros, algunos de los cuales no fueron detenidos, quizás estaban en Siria en este momento”.

Basado en fuentes fuentes anónimas, el periodista cita testimonios de la comunidad musulmana de Trinidad que hablan de paisanos involucrados en el conflicto sirio. Señala que aprovechan la escala que los vuelos aéreos entre Vanezuela y China hacen en Turquía, para bajar del avión, salir del aeropuerto y atravesar de esa forma la frontera siria. Los acusados, de cualquier modo, responden que están viendo fantasmas donde no los hay.

Dominic Pitilal, el ciudadano de Trinidad y Tobago que aparece en el informe del Sebin, reiteró su inocencia a la misma cadena que filtró el documento: “Ellos están diciendo que somos yihadistas y extremistas, quiero que proporcionen la evidencia para demostrar eso”.

Pitilal teme que esta historia esté contaminada de prejuicios religiosos y en la misma tónica, la ex parlamentaria de Trinidad y ex alcaldesa de la región San Juan-Laventille, Nafeesa Mohammed, desecha las versiones que tratan de vincular a los trinitenses de El Helicoide con la semilla de una ” yihad criolla” enmarcada en un movimiento global de extremistas que se dirigen a Siria.

“No puedo evitar creer que hay un operativo que parece estar decidido a vincular estos detenidos a nefastas actividades en otros lugares”, declaró el año pasado. “Se me ha indicado que estos ciudadanos fueron a Caracas para obtener visas de Arabia Saudita para realizar la Umrah y no veo por qué no fue así”.

Los gobiernos de ambos países, entretanto, han optado por el bajo perfil. En Caracas no hay autoridad que acepte referirse al tema y en Puerto España prefieren dirimir el asunto fuera de los medios. “Vamos a ofrecer la mayor asistencia consular como sea posible, pero no podemos interferir en el proceso y en los cargos que les imputan”, declaró el año pasado el embajador de Trinidad en Venezuela, David Edghill.

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Con Información de El Universal

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