Venezuela: Del Experimento Socialista al Desafío de Construir una República Institucional, por Alfonzo Bolívar

Lapatilla agosto 01 2026, 8:34 amPosteado en:  OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Durante más de un cuarto de siglo, Venezuela fue el laboratorio político más importante del socialismo del siglo XXI en América Latina. Lo que comenzó como un proyecto revolucionario terminó convirtiéndose en una estructura de poder que desmanteló progresivamente las instituciones republicanas, debilitó la economía, erosionó el Estado de Derecho y concentró el poder en un reducido grupo político. Hoy nadie puede negar los resultados: millones de venezolanos emigraron, la infraestructura nacional colapsó, el aparato productivo fue destruido y las instituciones dejaron de funcionar como verdaderos contrapesos del poder. Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Sin embargo, frente a esta realidad surge una pregunta fundamental: ¿Puede un país reconstruirse simplemente convocando unas elecciones? Mi respuesta es no. Las elecciones son un mecanismo democrático, pero jamás sustituyen la existencia de instituciones fuertes. Cuando un Estado ha sido destruido desde sus cimientos, la prioridad no debe ser únicamente elegir gobernantes, sino reconstruir primero las bases que garanticen que ningún gobernante vuelva a destruir la República. La gran diferencia entre una democracia y una república institucional Estados Unidos no ha mantenido más de dos siglos y medio de estabilidad únicamente porque celebra elecciones cada cuatro años. Ha permanecido estable porque su Constitución creó instituciones más fuertes que cualquier presidente. Allí reside la diferencia. Un presidente nor

Fuente: La Patilla — Ver nota original

Related Articles

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore
Salir de la versión móvil