Venezuela conmemora este primero de junio nueve años de la suspensión del programa de trasplantes de donante cadáver, una parálisis que ha tenido consecuencias devastadoras para la población, especialmente para los niños y niñas del país. Desde 2017, cuando la Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Células (Fundavene), adscrita al Ministerio de Salud, suspendió el Sistema de Procura de Órganos y Tejidos (SPOT), miles de pacientes han quedado sin acceso a esta modalidad de tratamiento que es la más común en sistemas de salud funcionales. Esta parálisis ha incrementado significativamente la mortalidad infantil por falta de órganos disponibles, afectando desproporcionadamente a las familias de menores recursos que no pueden acceder a tratamientos alternativos en el sector privado.
La organización Prepara Familia, que acompaña a los menores del hospital José Manuel de los Ríos en Caracas, ha elevado una serie de demandas urgentes para revertir esta situación crítica. No solamente requieren la reactivación del programa de trasplantes, sino también mejoras sustanciales en las unidades de diálisis y la priorización de la salud de niños, niñas y adolescentes como tema central en las agendas políticas del país. Katherine Martínez, directora de Prepara Familia, enfatizó la importancia de incluir estas peticiones en los debates sobre la reinstitucionalización nacional.
Antes de poder reactivar un programa de trasplantes, es fundamental abordar problemas más estructurales del sistema de salud venezolano. "Queremos que este tema se retome en todas las discusiones que están dándose sobre la reinstitucionalización del país. Antes del trasplante, estamos hablando de recuperación, fortalecimiento e inversión en el sistema de salud, que está fraccionado y en malas condiciones. Para poder reactivar, los servicios deben estar funcionando de manera estructural", explicó Martínez. El sistema requiere inversión integral y reconstrucción desde sus bases antes de poder ofrecer procedimientos complejos como los trasplantes.
Para los miles de pacientes en diálisis, el trasplante representa la única alternativa viable a largo plazo, ya que este tratamiento permite limpiar la sangre cuando los riñones no pueden cumplir su función de forma natural. La suspensión de estos procedimientos ha condenado a muchos venezolanos a permanecer indefinidamente dependientes de máquinas de diálisis, enfrentando una calidad de vida reducida y riesgos constantes para su supervivencia. La reactivación de este servicio no es solo una cuestión médica, sino un imperativo humanitario para el país.
Fuente: La Patilla — Ver nota original